7 de enero de 2019

¿qué se te da bien?


Deja que cada hombre
ejerza el arte que domina.
Aristófanes

He aprendido que siempre hay personas dispuestas a “ponerle puertas al campo” y en los días que nos toca vivir, no se me ocurre forma más absurda de ponerte una limitación innecesaria tú misma; ésta semana, a raíz de las fechas que vivimos, he tenido la oportunidad entre celebración y celebración, de encontrarme con una persona que me lo ha vuelto a confirmar.

Me molestan (desde siempre) las verdades absolutas, las certezas de lo que se cree irrefutable y especialmente cuando aseveras no tener capacidad para cambiar cosas, que sin duda, dependen de uno mismo e incluso, del propio mercado.

Hace años que soy consciente que el coaching genera tantos admiradores como detractores, yo misma soy muy consciente de las implicaciones que conlleva y que no tiene la misma aceptación por todos, incluso, que no todo el mundo está capacitado para ser coach, ni siquiera que los momentos vitales influyen en tu capacidad para leer y acompañar a las personas… puedo estar de acuerdo en muchas cosas, en la que no lo estoy, seguro, es en que un título universitario es quien determine que actividad profesional puedes desarrollar.

Conozco excelentes psicólogos, y algunos que no lo son tanto, igual que conozco abogados brillantes y otros que son del montón, pero no se me ocurre decir quien puede ejercer ninguna de las actividades: es evidente que la persona que es buena en su profesión tendrá no sólo más salida profesional, sino más recorrido y clientes que alguien que no lo sea, pero el propio mercado, con toda la crueldad que da la realidad, es quien pone a cada uno en su lugar, y no es de otra forma.

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Siempre me han molestado las prohibiciones tajantes, las respeto como no puede ser de otra forma cuando vienen de la autoridad competente para hacerlo, porque son las reglas que todos nos hemos dado, pero que una mera opinión intente condicionar la actividad profesional o personal de alguien… no, eso no es admisible para mí; hace años que las actividades profesionales están inmersas en plena revolución, y que ya no existen líneas divisorias férreas como existían antes, así que salvo que seas de una titulación muy específica (ingeniero, médico…) todos tenemos derecho y el deber de formarnos y aprender, cada uno en aquello que cree le puede reportar más, o ayudar a quitar lo mejor de la vida de las personas.

No acabo de ver la línea divisoria que es tan difusa para otros, ya que en el fondo, de nuevo, estamos en manos de nuestros clientes y ellos son los mejores jueces para señalar el camino de nuestra actividad,  y contarnos claramente quien si y quien no, puede desarrollar cada profesión.

Feliz semana!!

24 de diciembre de 2018

Cerrado por Navidad


Feliz Navidad, 

por un 2019 lleno de tus deseos cumplidos

Sandra Negreira



17 de diciembre de 2018

Proceso de certificación como Coach

El éxito consiste en ir de fracaso en fracaso
sin perder el entusiasmo.
Winston Churchill



Siempre he sabido, que el trabajo con personas era mi motivación esencial para desarrollarme, crecer y ser realmente buena en mi trabajo; hace tiempo que, consciente de la importancia de formarse a uno mismo antes de poder ayudar a los demás, inicié el camino del aprendizaje continuo, que como no puede ser de otra forma, es fuente de alegrías y sorpresas constantes.

La última aventura que estoy incorporando a mi mochila, es la certificación como coach y me siento especialmente orgullosa de ella, ya que siempre he sido muy crítica con ésta actividad, y ahora, además de reafirmarme, me alegro de haberlo hecho; encontrar un buen profesional que te ayude en tu desarrollo es fundamental, igual que en cualquier otro área, pero sobre todo necesitas la coherencia para no juzgar, y además para ayudar, o al menos, no hacer daño.

Resulta que es una actividad (para mi gran sorpresa) en la que me encuentro cómoda, y que además, se me da bien de manera natural; es evidente que la experiencia profesional ya te marca una trayectoria y una línea de actividad en la que la escucha limpia es importante, pero en la actividad como profesional del coach además es fundamental acompañar, sostener al cliente... y en eso soy experta por naturaleza.


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Todavía estoy dando forma a mi propio proceso para la certificación (ya lo tengo definido) y estoy trabajando en él, pero en breve, estaré cualificada no sólo por un título sino por el trabajo interno para ajustar todo el proceso a lo que yo necesito para poder ofrecer lo mejor de mi a las demás personas que me rodean, a los que me necesitan.

Vivir para compartir, así entiendo yo la actividad profesional y por supuesto la personal, así que muy pronto empezaré a compartir desde éste espacio las actividades de éste portfolio y su evolución! 

El éxito no deja de ser una sucesión de pasos, de errores y aciertos, y en éste caso, me equivoqué la primera vez manteniéndome al margen de ésta disciplina, pero sin duda las cosas llegan en el momento, cuando estamos preparados, y sobre todo! el profesional con quién estoy haciendo éste proceso, es sin duda, el adecuado.

¿Te arriesgas a probar algo que siempre hayas temido o que por desconocimiento, crees que no es para ti? 

Tal vez te sorprenda la respuesta, y lo que puede hacer por ti...

Feliz semana! 


10 de diciembre de 2018

¿a donde quieres ir?



“Si insistes en permanecer en tu zona de confort,
 no irás muy lejos.”
Catalina Pulsifer


Siempre se ha dicho que vivir es arriesgar, pero lo que no nos han explicado (al menos a mi) es como el hecho de no arriesgar implica dejar de vivir, no ser capaz de sobrevivir y adaptarse a una realidad que creíamos ajena.

Trabajar con creencias y valores es un paso importante para ser capaz de aprender a discernir las cosas que queremos y que necesitamos para nuestro entorno y nuestra calidad de vida; tal vez, a mayores del cambio disruptivo tecnológico, entendemos el futuro como una forma idílica de vivir en la que no será necesario esforzarse ya que las máquinas estarán a nuestro servicio y disposición para efectuar los cambios que sean necesarios, pero tal vez se nos olvida que precisamente la parte de ocio es la más cambiante en el ser humano, y que para nosotros resulta muy importante tener cabida a la privacidad; llegará el día en que ansiemos que algo de lo que hacemos no quede reflejado, no haya un rastro digital, y ese día está más cerca de lo que nos gusta pensar; la diferencia en que somos educadas las distintas generaciones (el famoso salto generacional) es brutal y se muestra siempre como una forma de evolución que suele coincidir con la realidad, pero no siempre es obligatoriamente así: hay que tener en cuenta la importancia de aprender de los errores, y en éste caso está en nuestras manos decidir que consideramos equivocado.

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Soy una defensora de salir de la zona de confort, creo que nada bueno sale de ella, pero también lo hago consciente de la importancia que tiene marcar los límites, saber exactamente que se puede esperar de cada una de las situaciones y que experiencias queremos vivir o a cuáles, estamos dispuestas a renunciar, cual es el precio que pagamos por hacerlo.

No se me ocurre nada bueno que pueda ocurrir dentro de tu entorno, más allá de la tranquilidad necesaria para abordar el siguiente paso, y por supuesto, nada más lejos de la realidad que creer que no existe nada mejor fuera de ella; hacer compatible ésta vivencia con las zonas de aprendizaje es nuestra responsabilidad, la capacidad para aprender y disfrutar, es una obligación.

Feliz semana,

3 de diciembre de 2018

¿Qué? ¿Para qué?

Permite que el silencio 
te lleve al centro de la vida.
Rumi


Esta semana he tenido la posibilidad de aprender mucho de los silencios; la actividad laboral cambia, la vida personal cambia, todo cambia y lo único que no lo hace es las ganas del aprendizaje constante.

El proceso de certificación como coach está siendo toda una aventura, estoy convencida de que la mejor aventura, pero no por lo que supone de cambio personal, sino por lo que supone de aprendizaje y de motivación para seguir alcanzando metas diferentes a las que tenía; quizá lo más  revelador están siendo los silencios, o como encajan las piezas de las formaciones y de las experiencias que estás viviendo a lo largo de tu trayectoria vital.

No todo el mundo es consciente de la importancia del silencio, pero el aprendizaje que desprende debería ser obligatorio,  y es que suele ser buen maestro y entregar los mensajes más necesarios; a veces, cuesta mucho quedarse callado, pero mantener el silencio suele ser lo más complejo cuando no estás preparado.
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A veces romper ese momento mágico es difícil pero sobre todo, es difícil ayudar a alguien a salir de las sombras y pensar en una buena conversación; soy especialista en sintetizar, en utilizar pocas palabras pero no lo hago por no romper el silencio, sino que lo hago por que me gusta ser concisa; para mi hay pocas cosas más importantes que una buena conversación conmigo misma, y en ese sentido, tener la posibilidad de responder preguntas es muy enriquecedor.

Estoy aprendiendo que si tengo que salir de una reflexión conmigo misma, será estupenda que la pregunta sea ¿qué vas a decir? ¿para qué es importante comunicar? 

No conozco frases más potentes que las cortas, las que están a la altura del impacto mental de buscar recursos, frases o comentarios que te ayuden a comunicarte con otro ser humano, y al mismo tiempo, te devuelvan a la realidad de lo que quieres obtener, y lo que necesitas para desarrollar y ser feliz.

Feliz semana, 


26 de noviembre de 2018

La Paz comienza con una sonrisa



La Paz comienza con una sonrisa
Teresa de Calcuta


A veces es difícil saber donde empieza la sonrisa, y cuando llega la Paz; si a eso sumas la actividad profesional, el cóctel puede resultar explosivo, y así lo he vivido a lo largo de ésta semana;

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He vivido con asombro una agria discusión en la que no reinó para nada la sonrisa, y viviendo un ambiente laboral, y sobre todo cuando hay errores, resulta fundamental: todos tenemos el derecho, y en muchos casos casi la obligación de equivocarnos, porque de los errores también se aprende, y siempre hay que calibrar la importancia del mismo; de acuerdo que no es igual fallar con un compañero que con tu cliente más importante, de acuerdo que no es igual equivocarte a la hora de escribir un mail que cuando ajustas un precio… de acuerdo que hay errores y errores, pero no es menos cierto que cuando tú te equivocas, ya sueles ser bastante crítico contigo mismo, que al primero al que le duele es a ti, y es imposible que no analices unas cuantas veces lo que has hecho mal para decirte que como ha sido posible…

Nada más frustrante y equivocado que hacer leña del árbol caído, ya que cuando uno se equivoca, lo que necesita es comprensión y ayuda, eso es un equipo! Y cuanto antes se asume y se tiene presente, más fácil es salir de la situación y de la manera más inteligente; hace mucho que la inteligencia emocional ha llegado a nuestras vidas, toca asumir que lo ha hecho para quedarse y para enriquecer y facilitárnosla: ¿tiene cabida pues, las malas formas o las voces altas, con un miembro de tu equipo?

 A veces, en el papel de consultor externo es tratable y solucionable, pero cuando estás como cliente en un lugar en el que ante tus ojos ocurre una situación así… La impotencia y la frustración se hace extensible,y multiplicable diría que exponencialmente!

A veces las nuevas formaciones de habilidades y competencias de responsables de equipos, deberían pasar por éste punto, que igual que muchas otras cosas, por tan obvias que las creemos, se nos olvidan.

Feliz semana,

19 de noviembre de 2018

Aprendiendo a Conjugar




Hay que aprender a conjugar
El verbo aguantarse
Toni Nadal



Me encanta esta frase, pero no tanto por la frase en sí como por las implicaciones; las personas estamos viviendo una época en la que la inmediatez manda, lo fácil y lo cómodo, y se ha perdido la capacidad de sacrificio, de esforzarse y de tener metas u objetivos que además de ser alcanzables, sean retadores.

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Esta semana he tenido ocasión de recordar esta frase hablando con una persona en mi entorno, por las situaciones que no puedes controlar y que en vez de suponer un reto, nos supone en muchos casos una frustración; la tecnología debería volverse un arma para hacernos más y mejores humanos, sin embargo, cada vez parece que las generaciones lo están viviendo desde la posibilidad de comodidad y no de mejora personal.

Me ha sorprendido leer que los trabajadores de Silicom Valley están peleando por guarderías para sus hijos donde interactúen entre ellos, y que no tengan dispositivos móviles cerca para no atrofiar su capacidad mental… ¿no es curioso? Me sigue pareciendo espectacular poder vivir esta época en primera persona porque tenemos una oportunidad de oro de hacer algo realmente grande, por nosotros y por las generaciones venideras, en el fondo, por todo lo que nos rodea y por el planeta, y no se me ocurre mayor reto, ni más retador dado el punto en el que nos encontramos.

Siento pena por las personas que no se sienten capaces de aguantarse, que no sienten la tentación de conjugar este verbo, y sobre todo, siento pena por las personas que son incapaces de entender que el futuro es hoy, y que sólo si nos aguantamos tendremos futuro.

Hace tiempo que he introducido esta premisa en mis formaciones, sobre todo cuando se trata de hablar de motivación y/o de ventas, porque no se me ocurre mejor ayuda, que darle la oportunidad a las personas con las que comparto espacio físico, que darles la visión menos conocida de la felicidad, y todo lo que hay detrás de un montón de frases hermosas que hacen creer a quienes las leen que tienen la respuesta a todos sus problemas: yo soy una ávida lectora también de ellas, pero nunca dejo de recordar la primera y más importante para mí: quiero conjugar el verbo aguantarme porque es el único camino para que mi vida sea más plena.

Feliz semana!