1 de junio de 2020

El equipo y el arpa

Incluso la gente que piensa que no podemos
hacer nada para cambiar nuestro destino, 
mira antes de cruzar la calle.
Stephen Hawking

Muchas veces tengo que explicar a que me dedico, e intento buscar palabras, argumentos y experiencias que puedan transmitir en palabras lo que se vive en una sesión de Coaching de Equipos, no es sencillo; en la última vivimos risas, pero no siempre tiene porqué ser así, a veces duele, a veces parece que no ocurre nada porque en realidad lo que está ocurriendo es que se recolocan los propios equipos, más allá de lo que tú hagas o digas.

Darles un espacio a las personas para hablar, para comunicarse y poder reunirse sin una mesa, sin un orden del día conocido por ellos, sin un entorno aparentemente formal consigue sacar lo mejor de cada uno y poner a las personas en una posición de interés real por lo que acontece en el espacio que comparten.

Desarrollar, imaginar, trabajar en común y darles un espacio para verbalizar sus inquietudes, sus miedos, sus enfados (por qué no!) produce un efecto relajante y al mismo tiempo clarificador para que cada uno pueda dar lo mejor de si mismo. 

Los equipos tienen vida propia, unos están llenos de alegría, de innovación, de estrategia, otros sienten tristeza, y algunos simplemente ocultan sus sentimientos, pero la realidad es que cualquiera de sus miembros es necesario para la mejor versión del mismo, como un arpa, cada cuerda tiene su función y está preparada y atenta para el momento en que le toca salir a desarrollar la parte de la partitutar que tiene encomendada.

Esta actividad me encanta, la sala se llena de energía y las personas descubren en si y en sus compañeros una realidad, un nuevo camino que recorrer... pero juntos; es motivador, y al mismo tiempo retador, es imposible olvidar los objetivos que son los que marcan la propia supervivencia del  equipo, pero no es menos cierto que el placer de descubrir nuevos y más eficaces caminos, que involucre a todos los participantes, dispara la dopamina colectiva.  

Ser parte de ese proceso, de esa situación, es un regalo; no siempre entendido si no se practica, si no lo vives desde dentro, forma parte de la naturaleza humana buscar la felicidad, pero a veces, se encuentra lo más cerca de ti aunque no te hayas dado cuenta aún.

¿te atreves a probar? 
Feliz semana, 

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