Antes que nada, 
la preparación es la llave del éxito.
Alexander Graham Bell

A veces, y no sólo a veces lo imposible se convierte en real...
No lo hace por casualidad, sino por causalidad, es decir, tienes que trabajar y trabajar para conseguir lo que te haga obtener tus metas, y esa es la forma en que lo imposible se vuelve real ante tus ojos.

Esta semana he vivido una de esas situaciones, y siempre, siempre, hablar con alguien que entiende y valora el milagro que supone tener cerca o próximo una situación así, para mi es un privilegio.

La magia de la comunicación a veces nos pone en frente en vez de al lado de la persona que puede ayudarte o que es capaz de dar sentido a una de las situaciones que vives, pero también es cierto que sin esas personas, sin esas situaciones que te obligan a pensarlo, no tiene sentido generar ninguna idea venidera.

Creo firmemente que aprender a vivir es el trabajo más duro que puedes desarrollar, y que ninguno estamos preparados para él, que nos van surgiendo dudas y también momentos de desarrollo personal casi a diario, sea por la temporada o por la situación que tenemos que asumir al enfrentarnos a un nuevo día, pero también creo que hay procesos, personas y situaciones que sin duda nos ayudan a entender lo que (nos) ocurre, y eso bien gestionado, es la clave no sólo del éxito sino también del desarrollo profesional y personal.
Imagen gratuita Pixabay

Aprender de los errores, no llegar a cometerlos, o vivir la intensidad de adaptarse al cambio sobre la marcha no es nada más que una forma de vida, intensa, en muchos casos incómoda, y al mismo tiempo, enriquecedora, creativa y arma para crecer donde las haya.

Todos buscamos tiempo para crecer, para creer, para compartir, pero...¿y para crear? quién busca tiempo para crear su mundo, su entorno (el que quiere) y para fijarse nuevas metas que le arrastren a la felicidad? 

A veces, no siempre, yo lo consigo y no hay palabras ni actos que justifiquen dejar de hacerlo; efectivamente, nadie me dijo que sería fácil, no lo es, pero desde luego que merece la pena, y por supuesto, no estoy dispuesta a renunciar... ¿y tú? 

Feliz semana