Ten presente que el destino de todos
Depende de la conducta de cada uno.
Alejandro Magno


Siempre me ha gustado ésta frase, y aunque existen diferentes variantes del mismo texto, refleja y refuerza a la perfección la gestión de un equipo: cómo colectivo vamos a ser tan fuertes, tan audaces como seamos capaces de serlo en solitario, y en ese camino, la conducta individual es irrefutable: la importancia de trabajar en equipo está en el corazón de toda gran conquista.

Además de tener una meta, establecer un equipo y fijar un plan para alcanzar la visión, organizar los recursos necesarios y procurarse los integrantes correctos es vital, y cada miembro debe ubicarse donde dé lo mejor de si mismo, porque ahí es donde ocurren las grandes cosas, se maximiza talentos, habilidades y experiencia.

Es básico saber que el trabajo en equipo se hace lenta, cuidadosamente y sin egoismo: el equipo debe tener el tamaño del sueño que se tenga, para no fracasar, y ello implica que debemos desarrollar al equipo en muchas situaciones, pero la alternativa es renunciar al objetivo, sabiendo que esto no es negociable, ya que solemos juzgarnos con nuestras mejores virtudes, y ver a los demás con sus peores defectos, pero cada persona necesita su propio crecimiento, única forma en que los componentes tienen que hacer suceder las cosas, y además sólo aquellas que ven lo invisible son capaces de lograr lo imposible.

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Es difícil dudar que la actitud levanta o derriba un equipo, y además se contagian cuando se exhiben ante otros así que se debe cuidar las malas para evitar contagio y detectarlas a tiempo: es necesario que un equipo sienta y sepa que puede contar con los demás, ya que todos ellos deben pagar un precio por formar parte, y ese precio se paga todo el tiempo, aumenta si el equipo quiere mejorar, cambiar o mantenerse victorioso, y el precio no decrece: puede ser tiempo de compromiso, sacrificio, desarrollo personal, desinterés…

Hay que utilizar KPI´s  para comprender, evaluar, tomar decisiones, hacer ajustes y ganar, y entre los ajustes debemos tener claro que hay que crear cantera: no se puede trabajar sólo con un puñado de personas, por buenas y capaces que sean, necesitas tener al menos recambio para conseguir un equipo de éxito, comprometido y cuyos valores influyen no sólo en el individuo sin que añaden valor al equipo: hay que expresarlos, compararlos con las prácticas, enseñarlos, practicarlos, institucionalizarlos, y alabarlos públicamente.

Resulta obvia la importancia de la comunicación, pero por si queda duda, tiene que ser buena en 4 áreas: desde el líder hacia los compañeros del equipo y viceversa, entre compañeros y entre el equipo y el público: incrementa el compromiso y la conexión, genera acción.

Si se toma la decisión de forjar un equipo hay que preparar al mejor posible, pagar el precio para desarrollarlo, hacer cosas juntos como equipo, fortalecer a los miembros, darles crédito para el éxito, velar que la inversión temporal compense, no invertir en los que no crecen, crear nuevas oportunidades para el equipo, dar la mejor posibilidad para triunfar.

Nadie dijo que sería fácil, sí que merecerá la pena…

Feliz semana!