El don más importante para poder ser 
un empresario exitoso es el don de la paciencia;
 hay que crecer lentamente, sin afán.
Arturo Calle

A veces, sólo a veces, te tienes que dejar llevar por el mundo que te rodea para darte cuenta lo que realmente quieres o es importante para ti; muchas veces (casi siempre) tienes claro lo que no quieres y a partir de ahí puedes construir lo que si es importante en tu vida.

Hace poco, mantuve una interesante charla en éste sentido, es decir, coincidir con alguien en el fondo y no en la forma de lo que queréis en común me ha hecho reflexionar sobre la importancia de los valores y creencias personales y colectivos.

Tanta suposición, intuición, tanto por descubrir y sin embargo, muchas palabras sin contar por miedo directo a la falta de seguridad: a tener los pies en barro sin saberlo, o lo que es peor, negando la evidencia.

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Nuevos tiempos, nuevas formas, eso es inevitable, pero nuevas formas... ¿de qué? de negocio, por supuesto, también de relación: el rol cada vez más difuso entre compañeros de trabajo y de vida, es decir, de sentirte acompañado o arropada por esa familia con la que pasas más hs que con la de sangre, y al mismo tiempo, que tan poco conoces, por que sólo te une una meta común, que en muchos casos se queda por el camino, en cuanto hablas más de 4 frases sobre la interpretación de cada una de las partes intervinientes...

Paradigma de cambio: de vida, de era, de forma de trabajar, de relacionarse, de vivir... y todo ello aderezado siempre y de forma inequívoca con la paciencia: virtud por excelencia para dar margen a que las piezas se recoloquen, se vuelvan a asentar (o lo hagan por primera vez) y saber así que puedes esperar del equipo, y por tanto, del futuro.

Empezar a vivir, comenzar de nuevo a entender el paradigma de los negocios hace que muchas personas no estén preparadas para tanta tensión, para soportar una vuelta a la infancia y absorber cual esponja, las nuevas habilidades tan útiles para relacionarse en el mundo presente: novedades donde todos podemos ser, hacer, y más allá de límites, lo que se valora es la transversalidad y flexibilidad para adaptarse a un futuro que es pasado, y una realidad que está preparada sólo para el pasado... 

El bambú es flexible, está acostumbrado a tener buenas raíces que se lo permiten, para todos los demás... la paciencia es obligatoria: el afán del éxito es un arma de doble filo, y no necesariamente útil cuando hablamos de proyectos en el largo plazo, por eso es importante contar con los valores y la visión propia, antes de desarrollar tus capacidades en un proyecto compartido.

Océanos azules, paradigma del prisionero... demasiadas herramientas, posibilidades para un mundo cambiante del que sin duda somos protagonistas: volver a sentirte niño no es necesariamente malo si sabes hacia donde vas, mientras tanto Carpe Diem

Feliz semana