4 de julio de 2013

Una llamada de teléfono...

Por pequeño que parece el gesto,  simple incluso,  es el único que marca la diferencia en muchas ocasiones entre una felicidad exultante y una resignación casi humillante en los tiempos que corren.

Cuando tienes la oportunidad de hacer una entrevista de trabajo el puesto a veces, se queda pendiente de una llamada de teléfono, al menos así lo percibes.

Llamada que no siempre llega, o que si se produce es para contarte que hay otra persona que se adecúa más al perfil solicitado por la empresa, a las necesidades de la organización o a una serie de causas que a ti te suenan ya a discurso manido, a viejo y preparado, y que ya has dejado de escuchar casi en el minuto 1 que has respondido.





Notas enseguida cuando es una buena noticia la que el interlocutor quiere darte,  o cuando está estudiando un discurso para no ser especialmente doloroso ni duro con lo que tiene que contarte, y como tampoco puede dejar de contar aquello que no quieres oír.

Me ha tocado estar en los 2 lados de esa llamada, y en todas las variantes: ser el candidato elegido, la rechazada, ser la reclutadora que te llama para contar que es a ti a quién quiero, y para decir que no, que mejor sigas buscando porque esta vez no va a ser la buena!

Cuando empiezas a trabajar en una organización la luna de miel suele durar poco, meses o un par de años con suerte, pero esos días en que todo es armonioso y cuasi se diría perfecto son fantásticos porque te hacen sentir vivo, importante y útil a la sociedad; las cosas funcionan y tienes un trabajo donde encajas y que te supone una motivación para levantarte a diario.

Se ha estigmatizado siempre la falta de trabajo, y aunque en la actualidad está a la orden del día no se puede negar que sigue existiendo una brecha psicológica muy importante entre aquellas personas que tienen una vida laboral asentada y las que no, y no se trata tanto de tener un contrato indefinido con una organización exitosa, como la posibilidad de tener una vida plena en la que tú te encuentres a gusto; tal vez la organización de la que formas parte es pequeña, tal vez seáis 3 ó 4 personas trabajando codo a codo para sacar adelante vuestro proyecto pero si a ti te encaja como proyecto de futuro es más que suficiente, ¿no?

¿te animas a contar tu experiencia? La llamada de teléfono que no llegó? Aquella en la que fuiste el elegido? ¿estás esperando ahora una llamada de teléfono?


SUERTE!!! ;)

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