La medida de lo que somos, 
es lo que hacemos con lo que tenemos.
Vince Lombardi


Sabemos que la época que nos toca vivir es la del cambio laboral continuo, y no lo digo tanto por el cambio de organización en la que prestas servicios (que también puede ser) sino por el cambio de habilidades que requieres manejar, aprender y gestionar para poder seguir la senda que el día a día nos acarrea y en muchos casos, nos marca.

La rutina no tiene  cabida, no puedes presuponer saber lo que tienes que hacer, y además eso es lo que se espera de cada una de las personas con las que te relacionas: que siempre estén preparadas para el cambio, que no siempre determinas tú, simplemente la combinación de tecnología, personas, mentes inquietas y el fluir... 

No todo el mundo hoy en día puede trabajar haciendo lo que le gusta, pero aquellos que si lo hacen, además reciben la recompensa del fluir, con lo que más allá de presencialismo, la productividad determina la valía de cada uno de los miembros de un equipo.

Imagen Gratuita Banco Pixabay
Hace unos días, he tenido una interesante charla con un empresario que no delega la selección de personal en nadie, ni externo ni ningún otro miembro de la propia organización, alegando que en 30 segundos bastan para saber si la persona encajará o no en el proyecto; otra sorpresa más que me recuerda lo mucho que disfruto haciendo lo que hago, por que... ¿Realmente en 30´ puedes obtener tanta información? Puedes conocer la actitud de la persona, en eso estoy de acuerdo, pero... de verdad vamos a simplificar tanto las cosas cómo para apostarlo todo a una actitud? Comparto que es fundamental, que es un requisito imprescindible, pero sin duda, existen otras áreas a tener en cuenta: la empatía, la honestidad, la cooperación, la asertividad, una buena escucha activa... siempre dependiendo de la actividad en la que trabajemos, existen premisas básicas que retienes en una entrevista, pero es el día a día quien determina quien continúa en el proyecto.

Tengo la impresión de que hoy en día, si cualquier proyecto se plantease en términos de los reality a los que nos hemos acostumbrado tanto ya, sería mucho más fácil hablar sobre la selección de personas: posiblemente, los participantes (no todos) son los más completos, y después de unas semanas cómo participantes, algunos se hunden, y otros sin embargo, se van creciendo a medida que conocen y se sienten seguros en el rol que se les asigna.

¿en serio vas a dejar escapar el potencial, el talento, por unos primeros 30 segundos que pueden ser confusos? actitud por supuesto, pero hay un trabajo detrás, unas habilidades, que muchas veces no están por desarrollar: simplemente hay que dejarles tiempo para conocerlas...

No suele ser tan importante entrevistar a muchas personas, sino conocerlas y dejar que el propio tiempo se encargue de hacer encajar (o no) en el equipo a los que realmente estén mejor preparados para compartir valores y complementar necesidades.

Feliz semana,