El conflicto es el alma de las organizaciones 
vibrantes, progresistas y estimulantes. Enciende la creatividad,
estimula la imaginación y alienta la mejora personal.
(Blackard y Gibson 2002; Pascale 1990; Wanous y Youtz 1986)


Debo reconocer que éste blog existe un poco a rémora de mis experiencias personales, es decir, de las reflexiones que surgen en mi día a día y que me hacen plantearme ese denostado concepto de la calidad, de la mejora continua, tan importante y poco apreciada a mi entender; puede ser que la diferencia esté en el concepto, en la forma en que la gestiona día a día la organización, pero sobre todo, está muy basado en la cultura organizacional.

Me siento afortunada de poder trabajar con organizaciones que están en conflicto interno, es decir, que tienen duda sobre a donde van y que es lo que quieren, es sinónimo a mi entender de estar vivo y eso siempre es razonablemente saludable; que todos den una organización piensen igual es peligroso, y en base a ello se puede morir, aunque sea de éxito, pero todo aquel que duda, tiene capacidad para avanzar y ajustar las condiciones de mercado a su misión y visión.
Banco Gratuito Pixabay


Ayer mismo asistía a un evento de networking, en el que la premisa básica que se ponía sobre la mesa era la confianza: la única forma de colaborar es confiar en alguien, y ganarse ese derecho supone tener una relación de fondo, conocer en un sentido amplio, exactamente igual que ocurre en cualquier empresa: saber con quién puedes contar y que motivaciones secundan a las personas que la forman es vital para valorar los recursos disponibles y poder avanzar: vibrar, crecer, aportar valor, generar riqueza... todo aquello que nos interesa y necesitamos en un mundo que se mueve rápido no, sino a velocidad de vértigo.

Ese es el verdadero talento, y en el caso de los directivos, el éxito está condicionado por la capacidad de localizarlo, gestionarlo y ayudarlo a brillar...

¿Ya tienes localizado al talento que te rodea? Feliz semana!!