La perfección es una pulida 
corrección de errores
Mario Benedetti


Esta semana he mantenido una charla de lo más enriquecedora con un cliente, y me ha recordado mucho de ésta frase, y por supuesto, de lo denostada que se encuentra la selección de personas; es un nicho fundamental de capacitación y desarrollo de negocio y resulta imprescindible que las personas se conozcan, sepan lo que se espera de ellas y al mismo tiempo que la organización conozca a quién invita a participar de su proyecto.

Las prisas nunca, nunca son buenas y obligar a una persona a trabajar con otra sin conocerla, es demasiado tedioso e improductivo, y en el plazo muy inmediato es un profundo error.

Básico es conocer a tu equipo, pero sobre todo, tiene que existir una buena relación y no es razonable hoy en día utilizar a las personas para conseguir tus objetivos, recuerda que son los de la organización los que importan: cuando quieres dar desarrollo y tienes talento dentro, debes aprovecharlo, valorarlo y darle alas para crecer; no puedes decidir por nadie cómo le cambiará la vida, pero tampoco debes promover un cambio no deseado.

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Una de las cosas más molestas hoy en día del trabajo artesano, de acompañamiento y cambio de equipos es que como siempre, igual que en casi todas las áreas, se pide ayuda cuando el barco ya está medio hundido, y el punto de comienzo es mucho más duro: en vez de hablar de mejoras, tienes que desandar un trayecto que no se tenía que haber usado y eso implica además una parte emocional que no todos estamos dispuestos para asumir, y es que, también nos equivocamos, y el orgullo suele ser  lo más complejo para trabajar buscando lo mejor en la empresa.

Trabajar la forma en que se puede desatascar una situación, a veces provoca que quien paga los platos rotos pasaba por allí casi de puntillas, de atrezzo a disposición de quién no ha sabido o querido prevenir antes que tener que lamentar, pero en cualquier caso, es la empresa quien sale perdiendo: hacerle entender a este cliente que aunque la persona seleccionada esté cualificada y no tenga problema en una recolocación inmediata, la mala imagen generada y la desconfianza permanece durante un tiempo, y no hay mayor foco de inseguridades que ese.

Evitar un mal paso, requiere una previsión también en este área, exacta e igualmente protocolizada como en las demás de la empresa: lo inevitable no tiene posibilidad de revocación, pero provocarlo,  es una de las múltiples muestras de la incapacidad humana para gestionar con criterio y objetividad: que las personas no somos matemáticas es un hecho, pero que no somos tan abstractas como para que nadie decida por nosotros, también.

Desconozco como sigue el camino con éste cliente, ya que en mi forma de trabajar la confianza y el criterio son 2 factores clave, pero como siempre ocurre, todo lo que no sale bien, al menos nos enseña, sacamos aprendizaje, en éste caso, como no hacer una selección o acogida en el puesto.

Feliz semana ;)