Si las pasiones y los sueños no 
pudieran crear nuevos futuros, 
la vida sería un engaño.
Henry Lenormand


A veces, y sólo a veces, uno se encuentra con clientes y proyectos que le devuelven la ilusión; no díré que es fácil, y sobre todo, no diré que es habitual pero lo cierto es que son el océano azul  que necesitas para reforzar combustible y seguir adelante con tus metas.

Imagen gratuita Banco Pixabay
Esta semana me he encontrado con una de esas organizaciones con las que merece la pena trabajar, en muchos casos por lo que aprendes, incluso más de lo que aportas: ver un equipo equilibrado, con ideas claras y donde las debilidades son una puerta de entrada a la mejora y por supuesto, un ejercicio para reir en vez de machacar es gratificante; haber formado parte del proceso de construcción es un orgullo.

Al principio no podía apostar por que fuese real, o lo fuésemos a conseguir: la paciencia es una materia que no todas las organizaciones se pueden permitir, y el tiempo es menos frecuente todavía, pero en este caso con un poco de humor y un mucho de ganas se ha logrado.

El cambio es muy rápido, aunque se haga muchas veces desde la inconsciencia, ya que parece que el proceso en el que te has metido, y en la fase propia de negación y rebeldía no vaya a tener fin, pero la realidad es que es tremendamente rápido pasar esa curva del cambio y seguir adelante pero de una forma distinta, mejor.

Ha llegado el teletrabajo, las personas ya no hacen jornadas partidas, rotan los turnos, pueden conciliar… han encajadado a la perfección las necesidades de los unos y los otros para conseguir estar cómodo en el puesto, y también fuera de él: los mejores prescriptores son los propios participantes del proyecto, la gente que se gana directamente la vida de ese negocio y como no, sus familias que redundan en una mejor calidad de vida para todos.

 “Me encanta que los planes salgan bien” ;)

Feliz semana,