No conozco mejor altruismo,
Que actuar en interés propio.


Existen varias formas de entender la gestión de un equipo, yo suelo agruparlas en la gestión desde el control, o desde potenciar el talento.

Esta semana he tenido una itneresante charla con un cliente, en el que retomábamos el tema de lo complicado del momento, y una de las cosas que lo vuelve tan especial es que las el contenido de las palabras que usamos es únicamente nuestra responsabilidad: el que le demos, es el que asumimos como propio, como bueno, y al que le damos coherencia con nuestra actuación, con nuestras acciones: el miedo parece un pilar fundamental para apoyar una gestión por control pese a no ser el más innovador ni eficaz, como años y décadas han demostrado, no es capaz de aportar el valor que empresas y sociedad demandamos en la actualidad, pero también es verdad que existen personas ancladas en esa forma ya que entiende es lo único que conseguirá un objetivo, y cómo todos sabemos, ninguna empresa sobrevive sin los propios, claramente definidos.

Es muy complejo, arduo y prolongado en el tiempo cambiar actitudes pero relativamente sencillo hacer modificaciones en las aptitudes , y obviamente, desde aquí apuesto abiertamente por mejorar la gestión de los equipos; por puro egoismo, la pura supervivencia indica que cada vez menos debemos caer en la disyuntiva del control o potenciar talento: no pueden, no deben estar reñidas, y es que cuanto mayor seala potencia del talento más se retroalimenta, y eso provoca de manera innata, un mayor control y una mejor gestión.

He querido poner como ejemplo una serie de habilidades para que de forma gráfica se refleje como les afecta cada modo de gestión, teniendo claro que siempre dependerá de las condiciones de mercado y los resultados buscados cuales potenciemos más, y en base a ello seguir la estrategia de equipo…


Pese a todo, me permito variar la pregunta ya que de lo que en realidad se trata es de saber si está lo suficientemente claro cual es tu modelo de negocio, y si te puedes permitir desperdiciar o silenciar el talento que se acerca a tu organización, ya que el miedo nunca es buen consejero, y creer que eres el único que lo sabe todo, el primero de los errores para fallar.

Feliz semana