La fuerza reside en las diferencias, 
no en las similitudes.
Stephen Covey

Esta semana he tenido la inmensa fortuna de tener una reunión con un responsable de talento y gestión de RRHH...

Lo digo así, casi en mayúsculas por que a veces, se nos olvida en el día a día, que como las meigas, haberlos, haylos, y es que es un placer cuando estás abducido por el día a día, y metido en tu pelea y tarea diaria, encontrarte con alguien a quién no explicar el por qué del trabajo en equipo, o como sacar el  mayor partido a la gestión del talento en la organización.

Se nos llena la boca sobre retención del talento, o en el peor de los casos sobre las colas que estarían dispuestas a formar las personas por formar parte de nuestros equipos, como si las personas fuesen mágicas, y todos estuviésemos esperando a la que llegue a nuestra organización para dar sentido a nuestro equipo ideal, de alto rendimiento; amor romántico ha dañado esta concepción también! así que trabajar mano con mano con alguien que realmente se mete en el fango y que sabe la importancia de contar con las personas para poner a cada uno en el lugar que merece, para mi es un privilegio, y además es divertido; entiendo que ver desde la barrera el proceso te da una objetividad y al mismo tiempo una serenidad que no siempre es bien entendida por los propios afectados, pero una parte de la estrategia es la capacidad de tener visión de futuro, y saber hacia donde va el equipo, y como llevarlo hasta allí no es evidente a los ojos de todos, menos, cuando no todo el mundo está preparado para escucharlo.

A veces, y sólo a veces, hay que tomar decisiones que son dolorosas, por lo incomprendidas del momento, pero no por que sean malas, sino por que llevan al equipo al desconcierto, y también en esos momentos de zozobra sacas lecturas interesantes: no es lo mismo trabajar cuando las cosas son fáciles, que cuando se complican: ahí es cuando realmente ves la capacidad de cada una de las personas que te rodean, y a que te pueden ayudar, desde que puesto.

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La parte más difícil de todo esto, es llegar a conseguir en todo este proceso no alienar al equipo, en conjunto, o de forma individual, ya que ese es el auténtico reto de cualquier gestor: sacar lo mejor de las personas, ponerlo al servicio del equipo, sin que nadie se lastime o quede herido de forma que abandone; existe una delgada línea entre alinear y alienar al equipo, y la primera de las tareas principales de cualquier gestor que quiere serlo, es manejarla y saber donde se encuentra para no cruzarla nunca.

¿Has trabajado alienado y/o alineado? ¿compartes donde está tu punto crítico o de intersección para no caer en el lado oscuro? 

Feliz semana :)