14 de marzo de 2016

Gamestorming y Management

Gamestorming y Management
lunes, marzo 14, 2016


Dime y lo olvido, 
Enséñame y lo recuerdo, 
involúcrame y lo aprendo.
Benjamin Franklin


Aprender jugando es algo que siempre me ha parecido más que opcional, necesario; no está reñida la edad con el gusto por el ocio, y mucho menos, por la adquisición de conocimiento y posibilidad de generar pasión ante una actividad.

Soy una convencida practicante de que la edad no nos limita aprendizaje, sólo cambia el interés sobre el que ponemos el foco, así que antes de incidir en la falta de interés de alguna persona con la que trabajas, me parece reconfortante actuar sabiendo si estás llegando desde su motivación, desde lo que le mueve a involucrarse, o si le estás dando herramientas para ello o justo lo contrario...

La gamificación es un buen arma para ayudar al equipo a descubrir actitudes y aptitudes que tal vez eran desconocidas para ti, y que en una época como la que vivimos ninguna organización puede desaprovechar; sabiendo y asumiendo que todos nos necesitamos en el entorno laboral, y que solos es difícil conseguir objetivos, a través de un juego puedes descubrir fácilmente que personas de tu equipo son las que tienen unas habilidades que necesitas en cada momento, y además, bajo mi perspectiva y experiencia, ayudan a generar ese liderazgo compartido, ese saber delegar para no gestionar en unitario un proyecto.

Hay algunas implicaciones a la hora de trabajar con juegos en la empresa, y es evidente que en una situación como la actual, lo volátil permite generar diferentes escenarios, y trabajar sobre ellos es más sencillo si lo hacemos jugando, que si generamos una serie de costes a la empresa de los que no sabemos el resultado: hay que medirlo todo, y mejor en un simulador que no nos altere resultados finales sin haber probado o tenido en cuenta las distintas alternativas, y al mismo tiempo, nos permite innovar como fuente de desarrollo organizativo: "dado lo que sabemos hoy, ésta es la forma en que pensamos que funciona este sistema, y ésta la manera en que hemos planeado que vamos a enfocarlo."

Cualquier juego aplicado al mundo empresarial, crea un marco de trabajo propicio para explorar, experimentar, probar y equivocarse; el camino a la meta no es claro y nos permite abrir diferentes alternativas, incluso algunas que no hemos imaginado al comenzar, y eso abre la puerta a nuevas líneas de actuación y sobre todo, a la posibilidad de estar preparado de manera eficiente ante cualquier cambio.

¿Cómo funciona un gamestorming efectivo en el ámbito empresarial? Cada uno de los juegos que estés dispuesto a aplicar, debe tener en cuenta 5 fases:

* Imaginar un mundo, espacio temporal en el que los jugadores/ participantes puedan expresar ideas o posibilidades.

*  Crear el mundo, gracias a las normas, a los participantes, a las normas: sus límites son su principio y su fin.

Banco gratuito Pixabay
* Abrir el mundo, sólo se puede acceder si hay acuerdo entre los jugadores, hay que entender sus límites y aceptarlos, su representación y como funciona.

* Explorar el mundo, para conseguir unos objetivos que pueden estar pautados de antemano, o que pueden descubrirse a medida que se avanza, probando estrategias y adaptándose a las condiciones cambiantes.

* Cerrar el mundo,  que permita al jugador una sensación gratificante aunque tras haber cumplido con su objetivo.

La actividad empresarial está basada en torno a metas, queriendo llevarnos de una actividad a otra, siempre en base a consecución de objetivos, pero es importante tener en cuenta que en función del tipo de actividad debes usar unos juegos u otros para conseguir que satisfagan la necesidad, y al mismo tiempo que tengan la utilidad que necesitas; un trabajo industrial necesita resultados predecibles, repetibles, consistentes, mientras en el caso de una actividad intelectual, cualquier actividad de gamestorming debe enfocarse a ideas rompedoras, a lo impredecible.

¿te atreves a probar? 




7 de marzo de 2016

Trabajando con y para tu cliente

Trabajando con y para tu cliente
lunes, marzo 07, 2016


Talento. Palabra ambigua.
Sus definiciones darían lugar a una gran obra.
Jaime Balmes


Creo que todos los que conocéis mi trabajo, a través del blog o personalmente, sabéis a estas alturas lo importante que son las personas para mi, y como defiendo la capacidad para gestionar talento en las organizaciones en la era del conocimiento; no en vano escribí hace ya un par de años un post relacionado,  Capital de la organización, ex capital de la empresa en el que ya insistía en la importancia de "tratar bien" a los equipos, a tu gente, ya que sino, cualquier proyecto está condenado al fracaso.

Esta semana, he tenido la oportunidad de charlar con un cliente y he tenido que relacionar la actividad con su equipo con este artículo; me gusta contar historias, y en el caso de este cliente era no sólo necesario, sino insuficiente ya que está teniendo problemas de rentabilidad, los objetivos se están cumpliendo pero siempre un poco por debajo, la gente está contenta pero no se involucra más allá de su obligación, y tiene un grupo de personas dispuestas a trabajar, a generar confianza y aportar valor, lo que conocemos como intraemprendedores, de los que no puede tirar ya que supondría un cambio en el tipo y la forma de contrato que tienen. 

Más allá del ámbito legal y del área de las relaciones laborales, me sorprende que "el peligro" sea involucrar talento a la empresa, y que hacerlo se considere sospechoso por parte del equipo; ¿es preferible que no exista proyecto? ¿dejamos que la mediocridad se coma todo el camino andado? me sorprendió todavía más cuando tuve la ocasión de hablar con alguna de estas personas por la respuesta tan clara y evidente que demostró, así que antes te hago partícipe a tí: ¿qué opinas, que responderías si te dicen en tu trabajo que no puedes hacer más de lo que haces ante la situación de que eso supone hacerte indefinido en el puesto de trabajo que desempeñas? 

Esta persona, obviamente forma parte de la generación millennial y sin pestañear rápidamente me advirtió: ¿y quién dijo que yo quiera tener ese tipo de relación con esta empresa?  

No pude por menos que reírme, y evidentemente indagar sobre una respuesta así, lo que todavía provocó más risas, esta vez carcajadas...

Estamos tan habituados al trabajo para toda la vida los que tenemos una edad, que se nos olvida que actualmente, lo que mueve a los jóvenes es otra cosa, que las inquietudes son otras así que me ha llevado a replantearme que nuevamente, se nos olvida con facilidad que nuestro equipo también es nuestro cliente, y que muchas veces pasamos por alto que son los primeros que debemos tener contentos, así que te propongo antes de tomar una decisión por otra persona que te preguntes:

Banco Gratuito Pixabay
  •  ¿Cuál es su momento actual? 
  • ¿está trabajando contigo por necesidad económica o por otra razón
  • ¿Cuál es su carácter? ¿hay empatia desde el principio, o te cuesta      llegar a ella?
  •  ¿Cuál es su potencial para tu proyecto? 


No dejes nunca que tu prisma para ver el mundo actúe sobre los demás, por que las sorpresas pueden ser importantes, y si la persona cumple las expectativas y realmente estáis cómodos tiempo habrá para ir dando pasos, pero destierra la idea de que, como en tu vida personal, alguien se va a quedar contigo por costumbre; antes o después, si no eres capaz de cumplir expectativas a un nivel razonable te encontrarás sólo y habrás perdido mucho tiempo ajustando tu modelo mental a la realidad que te encontrarás.

Feliz semana