He aprendido que el mundo quiere vivir en la cima de la montaña,
sin saber que la verdadera felicidad está en la forma 
de subir la escarpada.
Gabriel García Márquez

Hace años que quiero aprender a hacer café en una máquina de cafetería, supongo que es uno de esos sueños infantiles por no haber trabajado nunca en el sector, y hace unos días, me encontré con una amiga que sin saber nada de esto, me ofreció la posibilidad de cumplir ese sueño; cuando le conté el tiempo que hacía que lo deseaba, no podía creer que para mi algo tan básico y monótono para ella, fuese una ilusión cumplida para mi.

A veces en el trabajo ocurre lo mismo, y es que en alguna ocasión me he desesperado, he luchado, he intentado justificar algunas decisiones para mejorar el rendimiento colectivo, y siempre, han finalizado mal, o por falta de tiempo, de compromiso, de equipo...

Hace un tiempo trabajo con un cliente, del que cada día aprendo, y con el que formo un buen equipo ya que la objetividad de mi tarea permite estar dentro y fuera a la vez, ser objetiva y mirar en perspectiva las consecuencias, en definitiva, gestionar de manera adecuada la estrategia con todo lo que tienes al alcance para unirlo al éxito empresarial.

Por esa misma serendipia de la que hablo, es fácil entender la alegría cuando recibes una llamada de teléfono, un mail... varias propuestas de trabajo salidas del día a día, de la gente con la que te rodeas, no por tu figura pública (qué también) sino por tu figura offline con la que pueden contar en cada hora, cada día, cada momento cuando me necesitan.

Imagen gratuita Banco Pixabay
Muchas veces te sientes triste, crees que no vas a conseguir nunca aquello que te has propuesto, o  por lo que has luchado, y cualquier día, casi sin darte cuenta, llegas a ese momento de agenda completa, o de proyectos ilusionantes y motivadores, llega la gestión de otra parte de tu vida, que es aquella en la que consigues un sueño, un objetivo y eres consciente de que ya no te tienes que preocupar de llegar, sino por mantenerte con cordura y equilibrio a nivel personal,y  por supuesto, profesional.

Bendita serendipia, bendito café de cafetera (por cierto, no me gustó ni la mitad de cuando me lo tira un profesional! pero lo importante no era el sabor en esa ocasión) y bendita transición del mundo on-line al off-line; empieza a ser como el huevo y la gallina, ya no sabes si antes te conocieron por tu presencia física o por tus fotos, tus post y tus frases, pero en cualquier caso, por la suma y los diferentes caminos que transitas a diario, has conseguido el objetivo.

Ahora sólo toca... empezar a subir un pico diferente, utilizando tal vez el camino menos convencional, y volver a aprender, a cometer errores, a disfrutar con cada paso.

Feliz semana!