He sido un hombre afortunado en la vida; 
nada me fue fácil
Sigmund Freud


Esta semana he estado hablando con un cliente, al margen del cuadro de mando que estamos trabajando, sobre una situación que cada vez vivimos de forma más directa y perceptible en la mayoría de organizaciones: la falta de tiempo, de espacio para pensar y reunirse con el equipo, de necesidades de negocio y familiares, de la falta de capacidad para reunir a más de 4 personas a la vez sin que suene un teléfono, una alarma de proveedor, o incluso, un pedido que debe salir si o sí en ese momento.

La tecnología, herramientas a disposición del ser humano para facilitar en teoría las cosas, y al mismo tiempo, armas que nos complican el día a día y nos hacen esclavos de una serie de contraseñas y prioridades que en muchos casos, nada tienen que ver con las personales.

Somos evolutivos, nos adaptamos, no tengo duda que a esta situación también, pero... ¿somos conscientes del esfuerzo que desarrolla cada persona que gestiona un equipo, o que lidera una organización, para sacar una sonrisa del equipo, y saber como volver efectivo el trabajo sin herir ni volver opaco a nadie? 
Imagen gratuita Banco Pixabay

Es verdad que hay personas con las que a todos nos gusta trabajar, nos hacen sentir cómodos, nos alegran el día con su mera presencia, y al mismo tiempo, nos hacen partícipes de su energía, pero... ¿Es esa energía natural o forma parte de un rol bien aprendido? 

Siempre he oído hablar de la soledad del líder, pero cada vez me vuelvo más consciente de ella, y de la importancia de un café con alguien ajeno a la vorágine del día a día; todos somos humanos, y tener la posibilidad de confiar en alguien sin que le busque más lecturas a cualquier frase, es más que recomendable, una obligación.

Hoy en día se escriben páginas enteras, se hacen teorías sobre este tipo de gestores de personas, se opina, se intenta normalizar sus capacidades, se da por supuesto que todos podemos hacerlo...

¿Alguien sería capaz de vivir sin hablar, o midiendo constantemente lo que dice? Pues los hay... viven entre nosotros, cada vez están más cerca, y me siento realmente orgullosa de poder tomarme ese café con alguno de ellos de vez en cuando, me sirve, y sobre todo, me vuelve más consciente del mundo que vivimos.

Para un líder, tampoco nada es fácil, y a veces, dependiente de cada uno de nosotros mismos, tampoco estoy segura de que merezca la pena...

Feliz semana