Intenta no volverte un hombre de éxito, 
sino un hombre de valor.
Albert Einstein


Nadie ha dicho, que gestionar personas sea sencillo, verdad? La realidad a la que día a día debemos hacer frente señala que en las lecciones que cada uno de nosotros debe aprender, está escondido el secreto de nuestro éxito profesional, no del personal.

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El tema valores, afecta por supuesto a nuestra psique, así que es relativamente sencillo que podamos canalizar y enumerar los nuestros, pero... ¿Somos igual de conscientes con el éxito que tenemos?

Esta semana hablaba con un cliente, y además amigo, sobre la importancia del reconocimiento de tus logros, pero le ponía el acento sobre el tipo de logros que le interesaban; a nivel laboral está contento, tiene una empresa que funciona, 14 puestos de trabajo que necesitan aumentar, y sin embargo, tiene muchos problemas en el ámbito personal para relacionarse con las personas con las que se encuentra, le resulta difícil encontrarse con gente con quien compartir valores, o simplemente, que respeten los de él.

Es curioso como hablábamos de un patrón que se repite, y es que no sólo los actores o los cantantes, cuando se suben al escenario  se transforman, sino que hay un determinado tipo de personas que cuando cierran la puerta de su negocio se vuelven grises, anodinos, con poca iniciativa para dirigir u organizar, así que necesitan en su plano familiar que les marquen y a la vez que no les hieran dominándolos.

Una persona con la que trabaja mano a mano, es justo lo opuesto: tiene claros los tiempos, sabe que debe hacer en cada momento (conoce a la perfección el terreno, está desde el principio en la empresa) y es sigilosa en el día a día; siempre espera, siempre vigilante, lo que podría ser un segundón perfecto, sin ánimo de visibilidad y sin embargo una pieza clave en la organización por la serenidad que es capaz de mostrar, que no de tener, y en cuanto cierra las puertas del trabajo, se convierte en locuaz, el alma de cualquier fiesta.

Forman un equipo fantástico en lo profesional, y ambos comparten el éxito de la actividad, sin embargo en lo personal sólo uno ha sido capaz de entender el juego del trabajo, y ha caminado, no sin un trabajo extra, hacia una liberación mental para entender las reglas y canalizar su energía. 

Me he encontrado esta semana con una infografía que refleja a la perfección esa transformación que reconozco en varios clientes: aquellos que son capaces de comerse el mundo por que tienen la estrategia en la cabeza, son visionarios de su actividad, y que en cuanto se encuentran rodeados de personas en el bar, en un teatro, o de excursión, serían incapaces de levantar la voz aunque esté viendo el mayor de los errores de actitud.

Si estamos de acuerdo en lo difícil que es gestionar a otros... ¿Qué opinas de la gestión propia? en comparación con identificar y gestionar nuestro ego, el de otros se vuelve un juego de niños, y en función de la actividad que desarrolles puede ser lesivo para el entorno; recuerda esto cuando vuelvas al trabajo, mira con ojos nuevos lo que ocurre alrededor, date una oportunidad, por que tal vez, lo que está pasando en tu entorno tiene más que ver con lo que debes solucionar tú contigo mismo, que con los demás.

Feliz semana,