No intentes ser tú,
el mejor de tu equipo, 
intenta que tú equipo
sea el mejor...


Es un mantra, en la actualidad sólos no se llega, y si no tienes equipo no tienes nada; hasta ahí, de acuerdo todos, el problema se acentúa con "la convivencia", ese roce que hace el cariño... o no.

Todos queremos salir guapos en la foto, y hay todavía menos gente de la que es conveniente, dispuesta a compartir o a quedarse en segundo plano por el bien común; es fácil en sus cabezas asumir que si yo salgo delante, y en mejor posición, todo irá mejor, pero... ¿es realmente cierto? 

Cuántas veces se ha caído un proyecto por la falta total de comunicación entre los miembros, por la apatía y el exceso de egocentrismo y por la necesidad imperiosa de ser siempre el que figura en primer lugar? 

Hace poco, trabajando con un cliente y su equipo, me daba perfecta cuenta y se volvía palpable, la poca visibilidad que tiene el colectivo como fuente de información y solución de problemas; si a eso sumas, alguna persona con afán protagonista, realmente tienes el mejor caldo de cultivo posible para los conflictos, y con ellos el desgaste de energía en cualquier cosa, menos en aquello que nos une: nuestra misión, visión, incluso motivación se vuelve nula, y sólo nos preocupa como meta, llegar a fastidiar o a burlar las muecas del pretendido centro de atención.

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Hago un canto por los segundones, por aquellos que sin saberlo o haciéndolo a propósito, se mantienen al margen, se quedan en un discreto segundo plano para poder observar con cautela o calma, la foto siempre es mucho más nítida con  perspectiva, y que saben en que momento deben asumir un rol dominante para volver a su puesto en cuanto deja de necesitarsele.

Existen diferentes teorías sobre personalidades, roles en equipo y un montón de estudios sobre el comportamiento humano sólo y en equipo, pero de todos ellos, lo único que se no varía, es que las circunstancias y la madurez del equipo, lo determinan todo.

¿Estás preparado? 
Feliz semana