Dime y lo olvido, 
Enséñame y lo recuerdo, 
involúcrame y lo aprendo.
Benjamin Franklin


Aprender jugando es algo que siempre me ha parecido más que opcional, necesario; no está reñida la edad con el gusto por el ocio, y mucho menos, por la adquisición de conocimiento y posibilidad de generar pasión ante una actividad.

Soy una convencida practicante de que la edad no nos limita aprendizaje, sólo cambia el interés sobre el que ponemos el foco, así que antes de incidir en la falta de interés de alguna persona con la que trabajas, me parece reconfortante actuar sabiendo si estás llegando desde su motivación, desde lo que le mueve a involucrarse, o si le estás dando herramientas para ello o justo lo contrario...

La gamificación es un buen arma para ayudar al equipo a descubrir actitudes y aptitudes que tal vez eran desconocidas para ti, y que en una época como la que vivimos ninguna organización puede desaprovechar; sabiendo y asumiendo que todos nos necesitamos en el entorno laboral, y que solos es difícil conseguir objetivos, a través de un juego puedes descubrir fácilmente que personas de tu equipo son las que tienen unas habilidades que necesitas en cada momento, y además, bajo mi perspectiva y experiencia, ayudan a generar ese liderazgo compartido, ese saber delegar para no gestionar en unitario un proyecto.

Hay algunas implicaciones a la hora de trabajar con juegos en la empresa, y es evidente que en una situación como la actual, lo volátil permite generar diferentes escenarios, y trabajar sobre ellos es más sencillo si lo hacemos jugando, que si generamos una serie de costes a la empresa de los que no sabemos el resultado: hay que medirlo todo, y mejor en un simulador que no nos altere resultados finales sin haber probado o tenido en cuenta las distintas alternativas, y al mismo tiempo, nos permite innovar como fuente de desarrollo organizativo: "dado lo que sabemos hoy, ésta es la forma en que pensamos que funciona este sistema, y ésta la manera en que hemos planeado que vamos a enfocarlo."

Cualquier juego aplicado al mundo empresarial, crea un marco de trabajo propicio para explorar, experimentar, probar y equivocarse; el camino a la meta no es claro y nos permite abrir diferentes alternativas, incluso algunas que no hemos imaginado al comenzar, y eso abre la puerta a nuevas líneas de actuación y sobre todo, a la posibilidad de estar preparado de manera eficiente ante cualquier cambio.

¿Cómo funciona un gamestorming efectivo en el ámbito empresarial? Cada uno de los juegos que estés dispuesto a aplicar, debe tener en cuenta 5 fases:

* Imaginar un mundo, espacio temporal en el que los jugadores/ participantes puedan expresar ideas o posibilidades.

*  Crear el mundo, gracias a las normas, a los participantes, a las normas: sus límites son su principio y su fin.

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* Abrir el mundo, sólo se puede acceder si hay acuerdo entre los jugadores, hay que entender sus límites y aceptarlos, su representación y como funciona.

* Explorar el mundo, para conseguir unos objetivos que pueden estar pautados de antemano, o que pueden descubrirse a medida que se avanza, probando estrategias y adaptándose a las condiciones cambiantes.

* Cerrar el mundo,  que permita al jugador una sensación gratificante aunque tras haber cumplido con su objetivo.

La actividad empresarial está basada en torno a metas, queriendo llevarnos de una actividad a otra, siempre en base a consecución de objetivos, pero es importante tener en cuenta que en función del tipo de actividad debes usar unos juegos u otros para conseguir que satisfagan la necesidad, y al mismo tiempo que tengan la utilidad que necesitas; un trabajo industrial necesita resultados predecibles, repetibles, consistentes, mientras en el caso de una actividad intelectual, cualquier actividad de gamestorming debe enfocarse a ideas rompedoras, a lo impredecible.

¿te atreves a probar?