En la vida, lo que a veces parece un final
es realmente un nuevo comienzo.


Es casi ya obligado para mi hablaros desde esta ventana de mis aventuras y desventuras actualizando semanalmente los avatares con los que me voy encontrando; esta semana ha sido sin duda, llena de contrastes emocionantes y a la vez duros y complejos desarrollando el trabajo para el que como dice una de mis compañeras, tengo una habilidad innata: la gestión de personas.

Me ha tocado trabajar con un cliente la parte de formación, la acogida al puesto de un grupo de personas que hace 15 días comenzaban una aventura laboral, y de las cuales alguna, el Viernes abandonaba por no adaptarse a lo que se esperaba de su actividad, y especialmente, sus capacidades y habilidades personales.

Trabajar 8hs al día en algunos casos, 7 en otros conociendo que esperar de cada nuevo miembro de un equipo es agotador, pero a la vez resulta (para mi) muy gratificante, aprender a conocer las nuevas incorporaciones y valorar si van a encajar con las expectativas del cliente es estresante, y a la vez, la presión también es elevada, pero en definitiva, una forma más de entender el tránsito del mercado laboral desde el anterior paradigma de trabajo por cuenta ajena y el actual en que los profesionales cada vez más, buscamos y valoramos la capacidad para aportar, decidir, y en un momento dado, separar los caminos de los de nuestros partners, clientes, proveedores... para volver a retomar en otro punto de nuestras vidas.

El despido como tal nunca es grato, y a la vez es duro justificar para que sea al menos un aprendizaje, las razones que determinan esta decisión, pero a la vez es un camino de enseñanzas para quien lo vive, y espero que de retos y apertura de puertas a un futuro mejor, o al menos, consciente de que es diferente al que vivíamos hasta hace no muchos años.

Sin duda, ésta ha sido la parte agria de la semana, que como suele ocurrir en la vida de todo buen freelance, tiene su lado positivo en la presentación en sociedad de un proyecto largamente acariciado y trabajado, con todos los altibajos que supone una dedicación no exclusiva de un grupo de profesionales que tenemos claro que el mundo ha cambiado, y no queremos quedarnos sentados a esperar que otra persona, de nuevo, lo diseñe por y/o para nosotros; con esta filosofía de fondo surge RedActiva, abierta, colaborativa y funcional para poder seguir sumando y aportando con personas bien distintas a la realidad que nos toca vivir.

En todo esto mi enseñanza ha sido esta semana cuan diferente es la realidad en función del lugar que ocupas, que luchas por encontrar, y por supuesto, la cantidad de puertas y oportunidades que puedes encontrar hablando, preguntando, compartiendo, fantaseando y sobre todo, actuando...

¿hablamos?