Cuando entiendas que no se trata 
de luchar sino de aceptar y fluir, 
habrás entendido la vida.


Estoy inmersa en un proyecto de "remodelación empresarial" de la actividad de un cliente, y en una de nuestras últimas charlas analizábamos como tratar la situación comprometida de 2 personas que sin saberlo ellas estaban aspirando a un mismo puesto dentro de la nueva estructura organizacional, así que me pareció lo más sensato conocer a ambas y valorar sus aptitudes y actitudes antes de seguir adelante sin la elegida, ya que su visión y conocimiento desde el inicio era imprescindible, y al aclarar con el cliente por qué insistía en esto (él creía tener clara la decisión en base a experiencia, y a antigüedad en el puesto) sólo conseguí que me dejase "probar" si había alguna variable no considerada en la argumentación...

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Me sorprendí a mi misma valorando con mi cliente la empatía, asertividad y el grado de activación, de motivación por el puesto que nada tiene que ver con el tiempo que se trabaja con un equipo, es una actitud vital, esa que por Csikszentmihalyi denominó "fluir" al ser consciente cuando estás haciendo algo, de que lo haces por que te gusta, que eres capaz de aportar lo mejor de ti y ponerlo al servicio del equipo: concepto que enlaza con la visión de un líder y de por qué cada vez más, la persona que gestiona un equipo debe hacerlo para "servirle", no para mandarle, ya que esto último es muy fácil, pero guiar a un equipo para que quite lo mejor de si mismo desde una silla de mando no resulta útil, y hace que el verdadero talento abandone antes casi, de haber empezado a participar.

No voy a desvelar quién ha sido la persona seleccionada (todavía no se ha comunicado oficialmente) pero si os puedo anticipar, que en cualquier proyecto del S.XXI la inteligencia emocional es factor determinante, así que obviamente, eso es lo que hemos valorado como respuesta inteligente para los cambios en el sector, en el proyecto y en el equipo del que estamos hablando; hay cosas medibles, y otras en el ser humano que simplemente, no todos tienen la capacidad de observar: hoy en día, alguien capaz de disfrutar haciendo su trabajo, y apoyando al equipo desde cualquiera que sea la posición encomendada dando lo mejor de sí, es la única forma de brillar y hacer triunfar: desde la persona que hace la limpieza al CEO de cualquier organización tienen visiones diferentes, les mueven distintas ambiciones, y sus inquietudes son complementarias en muchos casos; necesitan una oficina limpia, y lo ideal es que la primera lo quiera por el orgullo del trabajo bien hecho y el reconocimiento personal, y la segunda por que forme parte de su atrezzo para que los clientes y proveedores quieran y puedan centrarse en los negocios cuando le visiten y se encuentren bien, cómodos...