Perdóname lector, amistoso lector que no me pueda 
despedir de ti, con un abrazo fiel: me despido
de ti con una triste sonrisa forzada.
Nicanor Parra

Esta semana tenía una sesión con un grupo de personas con las que estoy trabajando un proceso de outplacement, y digo tenía por que ahora que llevamos un par de meses trabajando y la relación de confianza está establecida, siempre, en cada grupo de trabajo existe un día en el que hay que hacer "terapia de choque" como yo digo, para volver a centrarnos en la realidad y en los valores importantes, y las cosas que queremos en nuestra vida.

Una empresa que debe sacar a 6 personas al mercado laboral ya que entiende sólo así va a salvar el negocio; en este post no voy a entrar a juzgar si la medida es acertada o si está descapitalizando su valor más importante, eso lo hablé con los socios en su momento y les di mi opinión, así que me voy a referir únicamente a la situación irreversible que viven estas 6 personas que llevan, el que menos, 12 años en la empresa y el que más 32.

¿recuerdas tu vida hace 12 años? ¿internet, google, facebook, linkedIn? casi, casi, ciencia ficción todos ellos, verdad? 
Este grupo de personas tampoco la recuerdan, aunque son mandos intermedios, están acostumbrados al mundo industrial, a la fabricación y eso les impedía esta semana ver el mundo con los ojos que necesitan; uno ironizaba sobre el tiempo que lleva riñéndole a su hijo por usar internet, y ahora le pide ayuda para entender este mundo que se le antoja huraño... no puedo culparlo! 

Hemos hablado, reído, en algún caso llorado, y todo ello ha servido para reafirmarme en la idea inicial cuando empecé a gestionar este tipo de talleres:

1.- No es coaching, me limito a enseñarles como funciona el mundo en la actualidad,  y la búsqueda de empleo.

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2.- Es un revulsivo individual para volver visibles todas sus capacidades, o al menos, ponerles en la pista de aquellas cosas que les van a hacer sentir bien y como rentabilizarlas.

3.- Todos necesitamos ayuda en algún momento de nuestra vida, y este es uno de los más importantes para que la cabeza sea capaz de asimilar y gestionar un entorno .0 sin sentir que tu vida ha perdido el sentido.

Es incómodo sentirte un recambio, uno de los pañuelos en el estante esperando que te saquen "a bailar", y por eso intento transmitir la importancia de no esperar a que te saquen, a diferencia de los objetos de la imagen, nosotros somos dinámicos, y tenemos capacidad para eso y para mucho más.

Es evidente que le he pedido permiso a ellos para hablar de esto, ya que de una u otra forma, estoy poniendo sobre "papel" algunas de las reflexiones individuales de cada uno de los presentes, y espero que no sólo no se encuentren molestos sino orgullosos si llegan a leerlo, ya que yo si estoy orgullosa, mucho, de ayudarles a cambiar el mundo que conocen por el que les espera: nunca les he dicho que sea fácil, que vaya a serlo, pero al menos, si les recuerdo muchas veces las risas que se van a echar pasados unos meses, o posiblemente, unos años.

Se hace camino al andar, y mientras tanto, intento ayudarles a ver en positivo y a cerrar este capítulo de su libro con la sonrisa menos forzada, o al menos, el dolor más liviano en lo posible...