Creer para crear, 
crear para crecer.
@alexdurana


Esta semana he impartido una charla sobre gestión de cambio: las implicaciones, motivaciones y necesidades.

Me he sentido cómoda haciéndola, y dando a conocer la evidencia que hoy en día supone un hecho automático que ocurre por el mero hecho de existir como empresa o como profesional liberal.

Hace años que la discusión giraba en torno a la externalización de servicios como un objeto de usar y tirar, y aún recuerdo que algún director de RRHH al hablar sobre ello me preguntaba irónicamente si lo que buscaba era echarlo: contratar mis servicios, entendía que provocaría eso, su despido automático.

Imagen libre: Banco Pixabay
En el debate posterior generado, que es cuando realmente llegan las conversaciones interesantes y de tú a tú, comentaba con un par de asistentes la diferenciación tan clara que supone hoy en día para muchas organizaciones dedicarse en cuerpo y alma a su negocio, dejando en manos de profesionales todo aquello que les pueda distraer, por que eso, también ayuda a definir tus objetivos, y al mismo tiempo a mejorar tu productividad como organización, y eso, es gestión de cambio también...

Hay muchas conexiones, e inter-relaciones que han dejado de tener una denominación exacta ni una función a priori reconocida, pero sin embargo, muy necesaria; una nueva vuelta de tuerca en el mercado actual son las sinergias que pasan de un mero nombre a la acción, reuniones a través de personas que de inicio sólo tienen un nexo en común, y que acaban ramificando, volviéndose grandes y con raíces muy asentadas que les permite moverse con mayor agilidad y soltura en entornos vetados o impensables para una única persona.

Aprender a conocer, a trabajar y gestionar emociones con desconocidos no es sencillo, pero si ya sabemos hacerlo a través de las visitas al cliente tradicional, ¿por qué iba a asustarnos hacerlo a través de las nuevas interacciones? 

En todos los casos la gestión de cambio empieza por uno mismo, y no por los demás, así que hablar sobre motivaciones, implicaciones y necesidades... es fácil, no? 

Una de las cosas más difícil de asumir para cualquier empresario o gestor de organización es implicarse en dicho cambio, y es lo básico para que funcione y el proceso tenga éxito...

Acostumbrados a un sistema de ordeno y mando, de gestión sin las emociones, es muy complejo para el cerebro volverse experto en neuromarketing que es la tendencia predominante, y al mismo tiempo, hacerse a la idea de que dar la palabra a quienes te rodean, no supone una pérdida de poder ni de respeto.

Conjugar todos esos elementos son los que empoderan a los equipos, pero al mismo tiempo, es la espada de damocles con la que una parte de la dirección aún tiene que trabajar para superar la incertidumbre de los tiempos en que vivimos.

¿casos de éxito en la sala? ;)