Últimamente he leído varios artículos, libros, mucho material  relacionado con la actividad de un consultor y cada uno de ellos me ha aportado y descubierto cosas, como no se espera menos de cualquier lectura, pero me han levantado una duda o reflexión que entiendo vinculada directamente al S.XXI que nos toca vivir: ¿Seguimos hablando hoy en día de consultor cuando pensamos en un partner o trabajo para una empresa vinculada a nosotros? 

Entiendo el consultor como una figura del pasado ya que aunque sepa un poco de todo y mucho de casi todo o de casi nada, ya no se concibe hoy en día como factible desarrollar un trabajo para un socio con el que no estés emocionalmente alineado y por descontado, profesionalmente no sólo capacitado sino también preparado.

Es evidente que llevamos años hablando, no sólo de la necesidad de cambio sino también de su gestión, y para muchos profesionales freelance, adaptarse a esta realidad ha supuesto un auténtico problema al encontrarse en unas reglas de juego que ya no conocían.

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Me descubro a mi misma analizando de forma crítica el trabajo de cualquier externo que deja su reflexión sin involucrarse más allá en el trabajo diario, o como me gusta evidenciar, "sin mancharse las manos" en el trabajo de tu socio, y creo que no es posible cumplir con tu objetivo sin que esto ocurra; el concepto ya está inventado y se trabaja con el Interim Management desde hace algunos años e igual que veo muy acertada esta propuesta, me sigue faltando algo más...

Posiblemente el modelo consultor está agotado, tal vez no tiene futuro en un mundo tan intangible y cambiante, pero... ¿qué opciones le ofrece el mercado laboral a las empresas tradicionales o profesionales por cuenta ajena que sólo han conocido este modelo? ¿cómo tendrán que reinventarse para sobrevivir, y seguir manteniendo su nicho de mercado? 

¿sugerencias? You´re welcome!! :)