Siempre he considerado que la intuición es uno de los mejores y más potentes aliados de los que disponemos, y es que nuestro subconsciente se pone a servicio bien sea de manera individual, o por explorar la conciencia colectiva y es que muchas veces no podemos decidir una actuación recurriendo a nuestra parte consciente ya que resulta muy confuso, por el número de variables que participan.

La intuición únicamente actuará de consejera si ejerce un cambio sobre tu modo de sentir, pero es importante ser sensible a lo que te señala.

Hay también un cierto grado de intuición latente en el momento de dar feedback, entendido como devolución constructiva de información o evaluación, y asumir que generalmente se asocia con el temor al significado de que has hecho algo mal, aunque también se usa como instrumento para plegarse a los deseos de otros, por lo que nuestra propia prosperidad, nuestro desarrollo personal no siempre asociado al de la dirección.

Deberíamos asociar el feedback con la forma en que gestionamos nuestro aprendizaje a lo largo de la vida, y es por ello que la toma de alternativas se vuelve tan importante a nivel personal, para poder ejercer opciones diversas al siguiente intento, la modificación de una acción en consonancia.

Tenemos tendencia a interiorizar percepciones muy alteradas de nosotros mismos, de nuestro impacto y actuación, así que se convierte en básico anhelar devolución de información a diario, mejorando así nuestra actuación y conciencia; es frecuente que esta devolución de información se devuelve de mala manera, pero es importante para mejorar tener información explícita sobre lo que haces bien y mal, y es precisamente eso lo que hará a tu intuición un elemento de gran valor, cada vez más y mejor para ayudarte en esa senda.

La evaluación imprecisa es innecesaria, y al trabajar con personas es básico que cada una de ellas sea consciente de que estás de su parte para que las energías de cada uno se centren en lo realmente importante, que es el camino de mejora, y no queden rencillas tendentes a considerar la crítica por la crítica por encima del camino de aprendizaje que conlleva asociado, del tan comentado desarrollo personal de cada individuo.

Existe un proceso que hasta la fecha, tras contrastar de forma intuitiva, aplico y manejo con cierta soltura sin que se produzca fisuras, y tiene 5 fases:

  • Verificación: del lugar para gestionar el feedback, del estado de ánimo propio y del otro.
  • Datos: Basa tu información en hechos, en actividades concretas y confirmar el consenso con la otra persona ya que sólo así no habrá distorsión.
  • Interpretación: Debes exponer tu interpretación de los hechos, y debe ser real, no mediada.
  • Reacción: En este punto es importante que señales tus sentimientos al respecto.
  • Recepción: Dar la oportunidad de que la otra persona reciba dicha percepción  a su manera, y te la cuente.
¿has probado alguna vez este proceso de feedback? ¿alguna otra tal vez? ¿la compartes y me cuentas tu experiencia dando feedback? 
Como de costumbre, será un placer escucharte y poder seguir aprendiendo de, y contigo.

¿hablamos? ;)