Después de cenar con Mr.Gladstone, 
pensé que (él)era la persona más inteligente de Inglaterra.
Después de cenar con Mr.Disraeli, 
pensé que yo era la persona más inteligente de Inglaterra.
(Joven que cenó con ambos candidatos la misma semana)

Estoy preparando un taller para un cliente que tiene una plataforma call-center y me ha propuesto elegir entre diferentes materias que les afectan e interesan, yo diría por partes iguales, ya que como tratar objeciones, saltar un filtro, o hacer un mejor cierre de ventas es un tema que preocupa y además en el que se juegan la consecución de objetivos individuales y colectivos, es decir, en definitiva, los objetivos y metas de cualquier empresa.

Hablando con un compañero de profesión, comentábamos diferentes herramientas, argumentos y pequeñas reflexiones que de distintas maneras, y con opciones variadas, se repiten en el día a día de cualquier trabajo de este tipo.

El momento cumbre en esta charla llegó cuando tocamos el tema de seguridad, y en muchos casos definida erróneamente como carisma, como clave del éxito de cualquier buen vendedor.

Elena Shumilova Grupo A LifeTime Photography ©
Consciente o inconscientemente, las personas eligen unas conductas específicas que hacen sentir a quienes les rodean de una forma determinada; esas formas son susceptibles de aprender y perfeccionar las formas de actuar, exactamente igual que si gestionamos nuestra capacidad analítica, de orientación espacial, o de cualquier otra habilidad mucho menos enfocada al ámbito humanista de la persona, y en modo alguno la solución está en ser bullicioso o ser extrovertido ya que los introvertidos tienen habilidades exactamente igual de válidas para gestionar esta competencia; sólo hay que recordar que también la timidez es a veces una ventaja para ser un buen vendedor, puesto que el mejor comercial sabe gestionar los silencios de manera adecuada para conseguir un cierre oportuno o volver a su favor una objeción, puesto que es capaz de mantener una escucha activa aplicada a la competencia que está utilizando.

Bajar el tono de voz, asentir con menor frecuencia y más despacio, hacer pausas antes de comenzar a hablar son argumentos que aumentan de forma inmediata e instantánea nuestra capacidad, pero no son las únicas, ni deben usarse como mantra o doctrina puesto que la habilidad más importante y oportuna de cualquier ser humano es la capacidad de adaptación, y la habilidad para ser empático junto a una buena escucha activa será capaz de resolver la mayoría de tus puntos débiles.

Seguir este esquema es uno de mis lemas para este taller y este cliente, porque de nuevo, la habilidad para ofrecer y adaptar "ad hoc" lo que necesita una organización, es el principio de cualquier buen trabajo en este sentido.

¿estás de acuerdo? ¿me dejas tu opinión y compartimos visiones? 
Siempre es un placer una buena charla en torno a todo este mundo de la actividad comercial, no crees?