Espera lo mejor, 
pero prepárate para lo peor.


Hablar de plan estratégico está de moda; cualquier organización que se precie tiene uno, aunque no siempre la terminología requerida sea esa en concreto, a veces se habla de previsión y le llamamos planificación, pero si es cierto que si algo tienen en común todas las definiciones que manejo para hablar de realmente planificación, esto es, un plan estratégico siempre aparece el concepto "decidir hoy lo que se hará en el futuro", así que nos referimos a decisiones tomadas hoy en referencia a los siguientes años (lo normal es que se hable de 3) para conseguir una organización capaz de cumplir las expectativas de ser rentable para sus accionistas.

En "planificación estratégica" no obstante, debemos tratar de un proceso que arranca con la aplicación de un método para obtener el plan estratégico, con una dirección que permite mantener la posición competitiva en un entorno en permanente cambio.

La previsión no deja de ser una mirada a futuro, un intento de predicción; la planificación simplemente establece los medios para participar en la construcción de ese futuro.

La planificación, además de merecer la pena es totalmente necesaria ya que permite a las organizaciones participar en la construcción de su propio futuro evitando quedar a merced de los mercados, y ayuda a mantener los pies en tierra,  aunque existen directivos contrarios a dicha planificación básicamente por 3 razones: 

* existen variaciones a futuro que pueden producirse sin contemplar su previsión con suficiente antelación, 

* El uso habitual de previsiones financieras como elemento de control de la dirección de manera errónea que no intencionada, donde los informes anuales, mensuales, etc emitidos pueden hacer perder el foco de las metas fijadas en los planes.

* La rigidez del plan afirmando que su uso implica poner a la organización en un espacio estático, olvidando que cualquier plan se concibe para aumentar la capacidad de reacción, y se hace necesario una revisión periódica.

Por contra, el hecho de desarrollar un plan estratégico proporciona ventajas tales como: 


  1. Mejora de la coordinación de actividades, 
  2. Aumenta la predisposición de la empresa al cambio, 
  3. Mejora la comunicación, 
  4. Obliga a la dirección a pensar, de forma sistémica, en el futuro, 
  5. Reduce los conflictos sobre el destino y los objetivos de la empresa.
¿y tú? ¿vives con un plan estratégico que cumplir? ¿Qué otros beneficios te reporta? ;-)