Lo nuevo presupone siempre redundancias
 en relación con las cuales es reconocible como variación.
Luhmann

La creatividad es un concepto complejo, somos capaces de hablar de ella pensando en lo que perderíamos si no la hubiese, pero su formulación en positivo sigue quedando como una tarea pendiente ya que no se puede determinar lo inesperado ni prescribir la novedad, no hay receta para hacerla libre ni visible, y si es muy complejo hablar de ella, todavía más hacerlo de una manera que pueda resultar novedosa pero si se pueden verificar algunos planteamientos que la falsifican, advertir sus paradojas y mostrar algunas condiciones que la hacen surgir, pero sin garantizarlo.

Hoy en día vivimos un presente que se describe como innovador, donde la nostalgia de lo inmediato es la reina en una sociedad que añora experiencias de primera mano, ya que en el fondo casi nadie la tiene, (claro ejemplo son las personas que trabajan en cadenas de montaje, manejan aparatos cuyo funcionamiento desconocen, atienden llamadas en un call center, o se pasan el día frente a la pantalla de un ordenador grabando datos...) y parece que lo nuevo que se busca no es otra cosa que lo viejo que vuelve cíclicamente, como si no existiese posibilidad de crear nada realmente novedoso, y constantemente se manifiesta en una sutil orientación a remisiones, interpretaciones, modificaciones de lo ya creado;  por otra parte existe el deseo de lo nuevo, la orientación al futuro como norma cultural, desde la expectativa de que irrumpa finalmente algo tras lo que dominar el porvenir, y así el futuro se entendería como como un despliegue del presente conquistado…

Todos queremos ser creativos, pero para tener consciencia de nuestras posibilidades de producirla, deberíamos ser coherentes y mencionar las paradojas que propugna:

  • ·         La paradoja de su producción: se consigue cuando se busca, pero no es resultado de una acción intencional, es imponderable (claro ejemplo es Silicon Valley, accidente histórico, no el resultado de una acción política expresa) y no hay estrategia que la asegure; es posible reconstruir a posteriori las condiciones sociales o culturales que promueven la creatividad, pero no es un privilegio de una élite, ni está en manos de las instituciones creadas a tal fin… siempre hay un factor de azar decisivo.

  • ·         La paradoja de su certificación: es propiedad de las personas, pero para que valga como tal debe ser reconocido por los demás, es un asunto social y comunicativo, y nadie puede prever como va a ser recibida, ni se puede imponer de manera aislada: debe decidirse en el ámbito de la sociedad.

  • ·         La paradoja de la desubjetivización: es prestación de la subjetividad pero se alcanza luchando contra ella; presupone una inteligencia que moviliza constantemente la sospecha contra si mismo, y obliga a ver el mundo con doble mirada: la propia y la extraña.

  • ·         La paradoja de la novedad: algo que sea muy novedoso no es reconocido culturalmente ya que no existen dispositivos para ello, y si se reconoce fácilmente no es tan novedoso; la verdadera creatividad no agota las fuentes de la innovación, sino que configura siempre nuevos puntos de partida para ulteriores innovaciones, esto es, nuevas posibilidades más allá de las rutinas acreditadas.


Las organizaciones de cualquier tipo están llamadas a configurarse en comunidades de aprendizaje, y a generar conocimiento debiendo diferenciar dos tipos:


  1.           Adaptación, mejora dentro de un marco dado, ampliación del saber o modificación del comportamiento en el repertorio habitual.
  2.           Ampliación del repertorio de posibilidades transformando conceptos y estructuras, lo que exige un salto cualitativo, son reflexivos,  y cuestionan los criterios, los paradigmas y los marcos aunque no sea al mismo tiempo.

Al valorar las condiciones para ser innovador y cómo educar para la creatividad hay que diferenciar entre pericia y formación ya que la pericia nos convierte en autómatas (misma pregunta o estímulo, igual respuesta) y la formación nos incita a modificar las preguntas ya que hay que replantear, identificar o formular los problemas de otra forma.

Quien quiera ser creativo lo primero que debe aprender es a vivir en la inestabilidad, en el cambio