El conocimiento es la única 
ventaja competitiva duradera


Nadie duda que nuestros orígenes son biológicos, es una evidencia que pretende ser motivo de orgullo e ilusión, nunca vergonzoso, y el hecho de la evolución en si misma desde la época de los garrotes y el fuego con piedras, tiene mucha relación con la inteligencia operativa socializada, responsable de nuestra adaptación al medio y también de su transformación.

Nuestro cerebro es complejo no solo en una manera biológica, sino también social, y precisamente por este rasgo nos diferenciamos de otras especies de mamíferos: tenemos vocación para transformar las innovaciones individuales en hábitos colectivos, y la consciencia de esta característica nos obliga a definir nuestra competencia individual, favoreciendo la confianza propia y en los demás.

Cada cierto tiempo en la organización, surge una crisis o pequeños obstáculos que dificultan la gestión, reducen los resultados... y nunca se ve como una opción para revisar lo que se hace, y la manera en que se hace sino que se espera que "se pase" igual que en otras ocasiones, otras crisis u obstáculos, provocando con ello un daño importante en el propio sistema, y en muchos casos motivado por los propios responsables que no perciben la necesidad de cambio, el desgaste, y es en ese momento cuando el trabajo en equipo toma fuerza para ver el valor real de las personas que conforman la organización.

Una de las grandes debilidades de las organizaciones, es la debilidad de las personas que no están orientas a resultados, no incorporan conocimiento a su perfil profesional, y no crecen en lo personal siendo resultado de un escaso ejercicio de liderazgo sano, efectivo, eficiente, real, donde sobresalga la calidad humana con el fin de mejorar la organización, implicar a los colaboradores en la acción y las estrategias, en responsabilidades dentro del organigrama.

Si cualquier responsable o gestor crea conciencia de las acciones de los equipos y pule las capacidades individuales se conseguirá que todo colaborador use toda su capacidad, y que todos remen juntos en la misma dirección.

Para que cualquier organización funcione, debe saber utilizar el conocimiento en las diferentes capas: esa es la base, la esencia que da pié a todo lo demás, desde la cultura organizacional, la tecnología, las bases de datos, incluso la visión! y sin él, la organización se debilita y llega a desaparecer así que es importante tener presente que el conocimiento llega por diferentes vías, como son el conocimiento de los colaboradores de manera individual, los procedimientos y normas existentes, las reuniones de trabajo, la experiencia.

Hay que tener en cuenta que todo conocimiento tácito debe volverse explícito por lo que los conocimientos  más la experiencia acumulada deben convertirse en normas y procedimientos, a través de los procesos de comunicación que se establezcan (por ejemplo, el mentoring) 

Una buena gestión de equipos consiste en recibir y canalizar el conocimiento tácito para llevarlo a explícito a través del trabajo en equipo.

Hay que tener en cuenta que el responsable de equipo debe escuchar lo que los colaboradores tienen que aportar, haciéndose partícipe del conocimiento tácito de cada uno de ellos ya que a diferencia del conocimiento explícito que es técnico, funcional, el tácito está vinculado a las actitudes del individuo, también con su capacidad de resolver problemas, ser creativo y se asocia con la experiencia, las emociones, la sabiduría, forma parte de nuestro bagaje individual que sólo aflora en plenitud al intercalarse con un equipo multidisciplinar...