Ninguna compañía por grande que sea, 
perdura indefinidamente si mantiene un rumbo fijo y estático
ante los acontecimientos del exterior.

Hoy en día existen  ya empresas que han hecho de la innovación uno de los principios de su funcionamiento, y necesitan disponer de conocimiento para abordar los retos que se les plantean; tradicionalmente el conocimiento se ha buscado dentro de la propia organización pero cada vez es más frecuente, y por diferentes razones preciso, buscarlo fuera de ella por lo que las universidades, organismos de investigación y centros tecnológicos se convierten en aliados estratégicos ya que les permiten avanzar en sus innovaciones aunque ello supone una serie de obstáculos que impiden el funcionamiento de la relación con la fluidez deseable ya que desde el tratamiento de datos, la cultura y misión de cada una de las partes, el desconocimiento del mercado de la otra parte con la que se trabaja, hace complejo y farragosa una relación tan necesaria como saludable para ambas.

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Innovar consiste básicamente en ofrecer a un cliente un alto valor añadido en forma de funcionalidad, diseño, oportunidad, calidad, buen precio, apertura de posibilidades y facilitar y/o mejorar la calidad de vida del usuario estableciendo diferencias claras con otras opciones al alcance del consumidor, y con la condición de ser difícilmente imitable por terceros; debes sorprender al cliente, ser capaz de adaptarse a cambios en el entorno, ofrecer novedades que atrapen al consumidor en tu experiencia de marca, y poder ser con ello rentable y competitivo.

 Uno de los aspectos de diferenciación más importantes es la tecnología, y al mismo tiempo es el único sobre el que las empresas, que actúan en mercados emergentes y cambiantes, pueden actuar ya que las diferentes regulaciones legislativas y los cambios en la demanda de los consumidores (no siempre vista a tiempo por las organizaciones) hacen de este factor con un uso apropiado una poderosa arma competitiva.


En relación con la innovación, frecuentemente aparece el término investigación y desarrollo (I+D) que no deja de ser un mecanismo para crear conocimiento y tecnología aplicado en la sociedad, aunque sea en sectores que nada tenga que ver con la tecnología... 
Steve Jobs matizaba que no se trata de la cantidad de dinero que te gastes en I+D, sino que si realmente quieres innovar debes invertir en personas, y es que se plantea una curiosa paradoja ya que, a igualdad de condiciones la tecnología es accesible a todas las empresas pero solo unas cuantas saben hacer un uso efectivo de la misma, y esa diferenciación reside en la visión y tenacidad de los técnicos y directivos de las organizaciones.

Hoy en día existen ideas para innovar pero las empresas tienen problemas por la falta de recursos económicos, de personal especializado, y muy habitualmente, por el desconocimiento de que empresas o entidades generan la tecnología que necesitan para desarrollarlas: acceder a la tecnología y el conocimiento para materializar dichas innovaciones, pero no solo como el hecho de localizar la entidad o persona adecuada, sino y principalmente, como gestionar la relación a corto, medio y largo plazo.