28 de noviembre de 2013

El Emprendedor

El Emprendedor
jueves, noviembre 28, 2013

Querer es poder

Hay quien afirma que para ser emprendedor  y salir adelante trabajando por cuenta propia, se debe nacer con unas características muy determinadas pero no es menos evidente que aunque el punto de partida influye y mucho, la capacidad emprendedora es ejercitable y se puede aprender.

Existen diferentes circunstancias que van confluyendo en una trayectoria profesional y que finalmente, lo convierten en una carrera de emprendimiento ya que resulta evidente que la mayoría de las personas que se decantan por esta alternativa laboral no crecen pensando en crear la empresa más grande, sino que lo hacen porque se van metiendo en proyectos, en trabajos que les gustan y a los que dedicar tiempo, trabajo e ilusión…

Esos proyectos suelen tomar forma, cuerpo y van creciendo hasta convertirse por sí mismos en un proyecto empresarial, en el tuyo!!



Es muy importante para emprender mantener abierta la mente, y aprovechar cada oportunidad abriendo ojos y orejas para otear cualquier posibilidad que aparecen sin previo aviso, para saber aprovecharlas y que no se escapen.

Algunas personas tienen claro de inicio que tipo de proyecto emprender y por eso dedican un largo período de tiempo a buscar expresamente la oportunidad que necesitan, mientras otros simplemente se encuentran en la amplia gama de posibilidades para ello, y son tantas como tipo de personas existen: se construyen a sí mismos con dedicación, esfuerzo, creando equipos de personas que saben motivar y entrenar para hacer crecer aún más el objeto de su pasión…

Se emprende con cada decisión, con cada riesgo que tomas a lo largo de tu trayectoria vital, viviendo día a día las mismas ganas y empeño y esfuerzo como cualquiera de los empresarios consagrados.

Sin duda es una trayectoria en la que vas a vivir muchos cambios, pero debes estar preparado para construir confianza en ti mismo en caso de que no la tengas ya: enfrentarse a los cambios es claramente la mejor manera de afianzarse en quién es uno mismo.

Los imprevistos y la incertidumbre consiguen que cada persona se curte y no pasa nada por cometer errores; es necesario tener en cuenta que un fracaso es un valiosísimo aprendizaje aunque no vivamos una cultura que lo priorice ni lo fomente, sino todo lo contrario, pero debes racionalizar el fracaso es un auténtico trampolín para el éxito.

Atreverse a emprender, responder personalmente por los propios hechos es el mejor constructor de autoconfianza posible, desde la satisfacción que produce el éxito conseguido por uno mismo hasta las posibles frustraciones de equivocarse en soledad, sin depender de terceros, pero solo superando los propios errores acaba convenciéndose de que conseguirás sacar adelante tu proyecto.

¿cuál es el combustible, ese algo especial que lleva a un emprendedor a moverse? Sin duda alguna la pasión, algunos lo llaman convicción, otros esperanza,  y se basa ni más ni menos que en la emoción y es que es el motor, el protagonista indiscutible en nuestra forma de afrontar la adversidad y el riesgo…

¿ Qué te permitirá asumir el cambio y volverte un emprendedor sin temor al cambio que ello supone?

* Levantar una empresa, o llevar adelante una idea si la primera vez falla, o adaptar un negocio antes de provocar una quiebra financiera.

* Cosechar una reputación de fiabilidad y solidez en tu entorno, con lo que serás el primero en el que pensarán para llevar adelante un nuevo proyecto, una idea...

* Acelerar tu curva de aprendizaje profesional, lanzándote a  encontrar las ventajas ofrecidas por un futuro que no nos es nada estable o predecible.

*Elegir entre alternativas antes de que llegue lo peor del cambio, buscando las que más aprovechan tus puntos fuertes y evitando quedar a merced de otros.

No pretendo decir que ser emprendedor deba ser la única opción, tal vez no sea la mejor para tí, pero si te decides a hacerlo... 

¿no crees que merece la pena la aventura por todo lo que puede aportarte? 

21 de noviembre de 2013

Hacia la ciencia de la colaboración

Hacia la ciencia de la colaboración
jueves, noviembre 21, 2013

¿Estamos avanzando hacia la ciencia de la colaboración?

Se estudia mucho como se pueden mejorar los colectivos, los ecosistemas y las redes empresariales, y nos encontramos al principio del mayor cambio en la historia en cuanto a las estructuras arraigadas, el modus operandi, aunque más parece un arte que una ciencia.

Al organizarnos en sociedad solemos recurrir a las jerarquías tradicionales, ya que es un modelo que ha funcionado de forma exitosa al sistematizar el trabajo, establecer la autoridad, explotar recursos, asignar tareas, etc; incluso, las jerarquías definen las relaciones entre empresas, cada una de ellas ocupa un lugar en la cadena de distribución: clientes y/o proveedores.

Cada vez más las jerarquías tradicionales tienen limitaciones, y ya Peter Drucker describió a los cargos directivos como “repetidores humanos de las débiles señales dispersas que pasan por información en la organización tradicional previa a la era de la información”.

En este tipo de jerarquía la comunicación está limitada, salvo que tenga lugar por medio de relaciones formales entre la mano de obra y los puestos directivos: son típicamente burocráticas y los colaboradores se sienten carentes de motivación; cada vez más demuestran ser insuficientes para la organización en una economía caracterizada por los rápidos cambios y donde el capital humano se debe traducir en innovación, creación de valor añadido y mejora de las relaciones con los clientes.



En medio de todo esto internet supuso una comunicación que reduce drásticamente los costes de las operaciones y de la cooperación, lo que cambia aspectos fundamentales del protocolo empresarial: aparecen alternativas para organizar el funcionamiento interno de las empresas (pueden aprovechar los conocimientos del colectivo para actuar de una forma más eficiente, y desafían algunos principios fundamentales del control jerárquico), hacen surgir colaboraciones entre iguales de distintos departamentos en la organización, y  podemos reconsiderar el poder que ya no se consigue sobre la gente sino mediante las personas.

El trabajo puede organizarse sobre nuevos modelos de proyecto,  en los que el capital humano puede liberarse de las restricciones de mando y control, forjar interconexiones  de organización autónoma y equipos multifuncionales para interactuar como fuerza de trabajo global a tiempo real.

Los límites de las empresas pueden volverse más porosos y eso permite potenciar la capacidad de innovación en la creación de bienes, servicios, e incluso valor añadido: pueden formar estructuras de redes horizontales en las que roles, motivaciones, y conductas de los participantes sean diferentes , y los resultados conseguidos mucho mejores.

¿Dónde nos lleva todo esto? Es posible que puesto que todo el mundo está conectado mediante la plataforma digital mundial, podamos empezar a compartir no sólo información, sino nuestra capacidad para recordar, procesar datos o pensar?


¿llegaremos a considerar el trabajo en red como rutas neuronales que se extienden cada vez más para conectar el capital humano y transformar de nuevo la cantidad en calidad de conexiones?

14 de noviembre de 2013

Motivos para mirar al pasado y ser disruptivos

Motivos para mirar al pasado y ser disruptivos
jueves, noviembre 14, 2013

Si no tuviera ya una actividad empresarial ¿la iniciaría a día de hoy?
Y si la respuesta fuese no, ¿qué haría al respecto?
Peter Drucker a Jack Welch

Creo que hay pocas cosas más motivadoras que ver una organización joven, una persona o un grupo que cambian las reglas de juego en su campo: una start-up que redefine un sector o una marca desafiante que consigue redefinir el mercado pero la realidad demuestra que es mucho más frecuente ver como una empresa consolidada lucha por recuperar su posición de dominio, o en muchos casos, por mantenerse en el juego de mercado en esta nueva era ya que pese a las muchas palabras de aliento y los presupuestos elevados destinados a tal fin, es muy compleja la tarea de llevar a cabo un cambio profundamente arraigado y sostenible en el tiempo, por causas muy variadas aunque principalmente por lo complejo que resulta que las personas que forman parte de la organización entiendan y asuman ese cambio con la rapidez y la integración que el momento requiere.

Un estudio llega a afirmar que un 70% de los casos en que era totalmente necesario hacer cambios han fracasado, o bien, los cambios han llegado a cabo tarde con una gran frustración, desgaste, y superando el presupuesto asignado para ello mientras en un 10% de los casos se consiguen unos resultados mejores que los esperados. ¿por qué?




Vivimos una época disruptiva, de brusca ruptura con todo lo anterior y no puedes conformarte con hacer las cosas “un poco mejor” que los demás, o “algo diferente” a como lo hacías en el pasado; en la actualidad las organizaciones se esfuerzan por redefinir las condiciones de la competencia, adoptando ideas únicas en la era del “yo también” con el fin de ser capaz de responder una pregunta clave en momentos tan confusos como el actual: ¿Qué ves que otras organizaciones no ven? Y  una buena respuesta a esta pregunta consigue posicionar delante a los mejor preparados para la época actual.

Todos hemos experimentado alguna vez la sensación de estar en un sitio nuevo en el que hemos estado con anterioridad, y lo que en la actualidad se requiere es justamente la otra cara de esta moneda; ser capaces de sentirnos como si no hubiésemos trabajado nunca en un sector y con esa visión fresca y nueva, desarrollar una visión diferente sobre el futuro.

Las personas mejor preparadas para afrontar esta época de cambio son las capaces de aplicar esta experiencia en épocas difíciles dando un nuevo enfoque a la interpretación de las organizaciones de las situaciones, y como planificar el futuro, aunque en muchos casos el mero hecho de redescubrir y reinterpretar el pasado genera la claridad y confianza necesarias para diseñar el futuro ya que genera una fuente de fortaleza incomparable como base de la sensación de tener una finalidad que no pueden copiar los nuevos, reserva de experiencia profesional cuyo valor aumenta ante situaciones difíciles, motor de conocimiento, y recordatorio de pilares fundamentales, que no pasan de moda.

El procedimiento es al mismo tiempo un método, una forma de pensar y un estado de ánimo; hay que cuestionarse las cosas, romper con lo que se ha hecho hasta la fecha y rechazar lo convencional: es un sistema para aquellos que odian los sistemas, un método que fomenta la perspectiva inversa.

Los días de disrupción sientan las bases para realizar cambios radicales en la estrategia, el desarrollo de producto y el marketing, y uno de los ejercicios reveladores del proceso es visitar el pasado , para desechar prácticas y también para poner de manifiesto virtudes que deben renacer para rejuvenecer la marca e infundir una nueva razón de ser.

Muchas de las transformaciones más sorprendentes se generan por personas capaces de ser tan visionarios como para gestar a partes iguales entornos conservadores y revolucionarios, con perspectivas frescas de los problemas de sus organizaciones y al mismo tiempo un plan de reforma de gran alcance, apreciando y reconociendo las ideas y experiencia que en un momento dado han conseguido hacer fuerte a su organización: celosos defensores de los cambios estratégicos y estructurales y a la vez meticulosos administradores de la historia y tradición.

Es evidente que una de las razones más importantes del fracaso de muchos de los programas de cambio es que al concentrarse casi en exclusiva en lo que está mal en la organización, e importar estrategias externas obsesionadas con lo nuevo, se infravalora lo bueno de la empresa y se pasan por alto estrategias propias basadas en la experiencia y lecciones del pasado.

Lo expresó Bill Clinton en uno de sus discursos: "A Estados Unidos no le pasa nada malo que no se pueda curar con lo que Estados Unidos tiene de bueno" y esto es aplicable no solo a su nación sino también a cualquiera de las organizaciones así que no tardes en comprobar como puedes aplicar estas implicaciones para el cambio en la tuya.





7 de noviembre de 2013

La orientación al logro

La orientación al logro
jueves, noviembre 07, 2013

Aunque suene raro, o difícil de creer hay personas que disfrutan con el esfuerzo y la lucha contra las dificultades por el placer de medirse, de persistir y ganar objetivos difíciles y es este motivo uno de los más estudiados por razones obvias ya que si una persona tiene alta orientación al logro (caso de los comerciales, sin pretender caer en tópicos)no es necesario motivarle, ya que están caracterizados por unos rasgos comunes que detallo:

- Interés por los resultados, quieren que sean extraordinarios mediante su esfuerzo personal.

-Prefieren objetivos difíciles, y se preocupan por mejorar su desempeño cíclicamente.

- Plantean objetivos ambiciosos y persisten, hasta que los alcanzan.

- Disfrutan sintiéndose competentes.

- Cuando alcanzan el éxito experimentan orgullo y aumento de la autoestima.

- Tienen aversión al fracaso, les genera ansiedad, les moviliza para evitar la pérdida de autoestima.



La motivación al logro es intrínseca, se estimula y satisface con la misma actividad y las personas disfrutan de lo que hacen, terminándolo y haciéndolo bien, no necesitan un estímulo externo para cumplir su responsabilidad ya que la satisfacción la encuentran en el proceso de hacer las cosas con excelencia, terminarlas con calidad y eficacia y son mucho más productivas que las que actúan esperando recompensas externas.

Hay que diferenciar dos tipos de mentalidades: quienes se mueven para conseguir el éxito y aquellos que se centran en evitar el fracaso y en este último caso es más fácil caer en el estrés,  siendo recomendable recompensarse suficientemente cuando se ha conseguido un éxito, saborear los logros, tomarse descansos para evitar esta situación.

Existen una serie de características para desarrollar la motivación al logro en una persona, y entre ellas destaca analizar la medida en que la persona está motivada para conseguir resultados (no actuar en base a mínimos, ser capaz de cambiar si es necesario y bueno para nuestro objetivo...), acostumbrarse a trabajar por objetivos, priorizar tareas y organizarse para poder cumplirlas, desarrollar un sentido de urgencias hacia el trabajo propio sin renunciar al standard de calidad,  usar el feedback sea positivo o negativo para buscar una mejora continua y establecer un plan de mejora personal.

¿ en qué grupo estás? ¿Te atreves a mejorar tu orientación al logro?