En los momentos de crisis, 
sólo la imaginación es más importante que el conocimiento.
Albert Einstein

Para las personas curiosas, aquellas que se sienten motivadas por la exploración, lo normal es aprender continuamente, formarse y mostrarse creativas para su propio desarrollo personal.

Necesitan conocer el entorno el que se mueven, como se manejan las reglas por las que se rige y tienen una fuerte necesidad de estímulo intelectual y de variedad, aunque hay una serie de rasgos comunes que comparten:

-Se apasionan por aprender y descubrir.
-Se apasionan por lo que hacen, tienen un gran compromiso con su vocación.
-Son flexibles y abiertas al cambio. 
-Modifican su entorno, no aceptan las cosas como vienen dadas sino que actúan para mejorar e innovar.
-Son sensibles a los retos y problemas.
-Ven patrones ocultos y establecen conexiones entre elementos aparentemente desconectados (recuerdas el discurso de Steve Jobs en Stanford cuando habla de la conexión de los puntos? )
-Asumen riesgos, salen de su zona de confort, están dispuestos a incrementar su tasa de fracasos.



El propio proceso de selección natural es creativo, funciona por "ensayo y error" generando novedades cuando combinaciones altamente improbables se adaptan y aumentan la oportunidad de los organismos de sobrevivir y desarrollarse y también de la función evolutiva viene la necesidad de explorar para sobrevivir: encontrar nuevas formas de ganarse la vida, lugares donde hallarse a gusto y poder sobrevivir en condiciones siempre cambiantes.

Vivimos en un mundo con una tasa de cambio muy elevada, tanto, que decimos que el cambio es lo único que permanece y la globalización, los nuevos desarrollos tecnológicos, las redes... multiplican la incertidumbre en que vivimos, y nosotros necesitamos aprender a convivir con la incertidumbre, con la paradoja tomando cualquier cambio como una oportunidad a nivel individual y también de colectivo.

La innovación y la investigación crean riqueza económica, y la creatividad está  en el corazón mismo de la cultura, el diseño y la innovación y dentro del momento de creatividad podemos diferenciar dos fases del proceso: la fase de incubación en la que la persona se sumerge en un problema concreto y luego desconecta de él para poder conectar pensamientos y la actividad cerebral y la fase de iluminación donde las neuronas están muy activas, esto es, una fase de resolución de problemas, de procesos creativos.

En las organizaciones hoy en día el valor se crea a partir de la información y el conocimiento siendo precisamente la curiosidad y el deseo de aprender la fuente de este último.

En el caso de personas que no tengan una orientación al logro se corre el riesgo manifiesto de caer en la improductividad,  y además es frecuente que por el gusto a la variedad, a las novedades, dejen las cosas sin terminar, por lo que se deduce que para ser verdaderamente creativas las personas deben conjugar el deseo de innovar con la persistencia y eficacia, así como el aprovechamiento de los estilos cognitivos de los dos hemisferios cerebrales: imaginación y análisis deben ir de la mano.