El líder malvado es aquel que la gente desprecia.
El buen líder es aquel al que la gente respeta.
El gran líder es aquel cuyos seguidores dicen: lo hicimos nosotros...
LAO TZE

No es discutible que para ser líder, además de tener capacidad es necesario mostrar una cierta motivación para el puesto, ya que son muchas las batallas que se deben enfrentar en el cargo: un puesto de responsabilidad exige ganarse el respeto y el reconocimiento como líder entre los colaboradores, no solo de manera formal sino en el día a día y de forma continuada en el tiempo.

Desde el punto de vista de la persona candidata, una buena motivación puede ser ayudarle a ser consciente de que al no optar a ese puesto, puede dejarlo vacante para el llamado jefe tóxico, que además de ser un problema para el equipo también lo va a ser para el candidato,(tendrá claro desde el principio que es un obstáculo para su crecimiento personal) y al mismo tiempo, para la empresa, ya que acentúa el peligro de que los puestos de responsabilidad puedan ser ocupados por personas mucho más motivadas por el poder que por las personas.


El líder influye en su equipo para conseguir unos objetivos establecidos, marcados de manera nítida y los vuelve alcanzables consiguiendo la motivación de sus colaboradores, su realización personal al sacar lo mejor sus capacidades y aptitudes para conseguirlos, y no tiene por qué ocupar un puesto que le confiera autoridad formal, ya que existen otras fuentes de poder que los psicólogos sociales John French y Bertram Raven citaron en su día: poder de experto (conocimiento y habilidades), poder referente (basado en sentimientos de admiración y confianza), poder de recompensa, el legítimo y el coercitivo.


Hay algunas personas con aptitud para ser líder que inhiben esa capacidad de influencia porque tienen aversión a la manipulación, ya que no desean ser, o considerarse a si mismos un manipulador aunque son dos cosas completamente diferentes.


El manipulador utiliza la información de manera parcial, habitualmente fuera de contexto para hacer creer a los demás una verdad "a medida, modelada según su propia necesidad" pero en cuanto se descubre pierde su efectividad de forma inmediata pues los perjudicados reaccionan con indignación al sentirse dominados por alguien que se considera a sí mismo líder, mientras una persona que es capaz de generar influencia obtiene la cooperación de otros entre ellos y con ella misma a través de la credibilidad, de la confianza.



Menciono algunas de las premisas para desarrollar la capacidad de influencia en las personas que inhiben su potencial y buscan centrarse únicamente en aquello que realmente puede dar sentido a su trabajo y al mismo tiempo hacerle feliz al conseguir alinear objetivos profesionales con el desarrollo de sus aptitudes:


-  Se debe desarrollar una comprensión de valores, normas y cultura de la organización, y para ello puedes recurrir a un mentor dentro de la organización, fíjate en los valores y normas implícitas del personal más veterano que forman tus nuevos compañeros, habla mucho con las personas que te rodean, cuanto antes las conozcas, antes sabrás como se hacen las cosas en la actualidad.


- Comprende la red informal de la empresa, y aprende a gestionar la tuya propia: apréndete el organigrama, busca oportunidades para desarrollar relaciones con personas de otros departamentos, colabora con tu red para que alcancen sus objetivos, identifica a los influyentes y sus alianzas y/o rivalidades con los demás grupos.


- Gestiona tu imagen descubre como te perciben los demás, especialmente las personas clave y descubre que puedes hacer para causar mejor impresión, se discreto con los asuntos que llegan a ti de manera confidencial.


- Atrae el interés de tu interlocutor argumentando de manera convincente según las necesidades observadas, destaca los beneficios de tu propuesta, usa los datos adecuados y explícalos, empatiza con tu interlocutor, negocia las ideas y cede la autoría de las mismas sin reparos.