Es un hecho social y económicamente aceptado que para salir de la situación en la que nos encontramos debemos innovar; se habla de la innovación como si fuese algo sencillo, claro y estructurado, pero no todos los países, no todas las regiones o ciudades están preparadas para innovar, y hay para ello multitud de motivos.

El último siglo y medio USA consiguió su hegemonía generando potencia creativa: fomentando de forma estusiasta la creación de industrias, manteniendo una sociedad abierta, invirtiendo en creatividad (formación superior, investigación científica y cultura...) y atrayendo a multitud de personas  enérgicas e inteligentes de todo el mundo que allí tenían la posibilidad de cumplir "el sueño americano" siempre respaldado por su talento.

Tal vez sí es importante mencionar, o definir de una manera informal a que nos referimos al hablar de innovación, y esto no deja de ser una forma de entender la vida, una pregunta abierta constante en nuestra cabeza, el clásico ¿y por qué? de cualquier niño que nos rodea y azota hasta conseguir una buena razón o causa que alcance a comprender o que le interese para sus fines.

Está comprobado (¿necesito nombrar Silicom Valley?) que la innovación fluye en espacios abiertos, en lugares donde se concentran una variedad de personas que pertenecen a supuestos ghettos y que pese a esto, se encuentran cómodos compartiendo y viviendo experiencias juntos, tal vez esté relacionado con su especial sensibilidad, tal vez solo sea sentido común, pero la puesta en conjunto de ideas, de argumentos, hace que superemos cualquier miedo interno y personal, para conseguir objetivos mucho más altos que los que siquiera nos habríamos planteado de manera individual.


Es fácil asumir que hemos cambiado, existen suaves variaciones en nuestra forma de entender la vida y esas variaciones se reflejan en el trabajo, en el ocio, en las comunidades y la vida cotidiana, por lo que si eres una persona creativa, si te gusta rodearte de gente que también tenga unas inquietudes parejas a las tuyas y además tienes la posibilidad de elegir un lugar para vivir... ¿Cómo no hacerlo? 

La tecnología ha hecho llegar a nuestras vidas muchas ventajas para poder comunicarnos, trabajar, vivir, y una de ellas es que ya no debemos mantener un puesto físico de trabajo en todos los casos, y el talento puede compartir su don con todo aquel que lo solicite a través de la comunicación, que nunca ha sido tan fluida como en la actualidad.

Todo ello sumado a que las personas ya no se conforman con un tiovivo, con un grupo de músicos callejeros que les entretengan al pasar por un barrio determinado un día concreto, consigue que determinadas ciudades o regiones consigan aunar en torno a ellas un perfil muy parejo y adecuado para la innovación de la que hablamos.

Silicom Valley sigue siendo referente, pero en la actualidad se está produciendo un fenómeno curioso alrededor de Vancouver o Toronto que ya cuentan con concentraciones de personas inmigrantes y bohemias superiores a las de las regiones estadounidenses, todo ello sumado al cambio de valores que supone esta alteración de la sociedad, cambiando desde los valores tradicionales (respeto a las autoridades civiles y religiosas básicamente) a la autoexpresión, que defiende el derecho de cualquier ser humano a ejercer su libertad de expresión.

 Sydney, Melbourne, Dublín, Londres, Helsinki... Todos ellos nuevos centros creativos en ciernes que pueden superar rápidamente a los ya consolidados, solo que esta vez, a escala mundial puesto que el elemento clave de la competitividad en un mundo globalizado no es otra que la creatividad, mucho más que los flujos de bienes y servicios o de capital y el riesgo que sufre cualquier país que quiera seguir avanzando y creciendo, es que las personas creativas, con talento ya no quieran vivir dentro de sus fronteras... eso condena sin duda a cualquier economía en la era de la globalización.