Para este penúltimo post de Agosto me apetecía empezar con esta frase que he reciclado del título de un libro sobre la gestión de personas en tiempos de crisis, que me ha encantado debo añadir! y sobre todo como claro homenaje a aquellos que andan enzarzados estos días con la "mudanza" de las vacaciones, que llegan a su destino u origen, y esto es lo que se encuentran: la nevera vacía...

Al leer el libro, he reflexionado mucho sobre un concepto que hace tiempo ronda mi cabeza y que hoy plasmo para liberar ese constante rumrum y al mismo tiempo saber cuántos de vosotros vivís la situación que nos toca como yo.

Creo que todavía no estamos en condiciones de afirmar la premisa que voy a indicar a continuación, pero tengo la intuición de que será alguna de esas cosas que las generaciones venideras opinen sobre nosotros y el cambio de modelo al que estamos asistiendo en primera fila: 


Estamos siendo víctimas en el mercado laboral de nosotros mismos.

Llevo trabajando muchos años, los suficientes para haber vivido experiencias más y menos positivas, por cuenta ajena y por cuenta propia y de todas he aprendido como no puede ser de otra forma, pero recuerdo especialmente nítido la actividad en una empresa de trabajo temporal.

Me gustaría poder plasmar las emociones que allí viví a muchos niveles y no lo descarto de cara a futuro,( una serie de post sobre lo que aprendí  y como materializar las opiniones y los retos y las dificultades que cualquier profesional que nos dediquemos a esto nos podemos encontrar), pero sobre todo hoy quiero compartir la incertidumbre que me generaban las personas que no venían a una entrevista a la que estaban citados y no avisaban... la gente que no venía a firmar un contrato y que por tanto, tampoco iba a pasar por la empresa cliente para desarrollar su función, o aquella que venía, firmaba, pero igualmente no acudía a la empresa a trabajar...



¿parece irónico o no? pues no hablo de hace décadas, solo algo más de un lustro atrás esta situación se producía a todas horas, casi todos los días, y en muchos casos el argumento era: "si ya me dijo mi madre/padre que por un día/horas/ semana, era mejor que me quedase en casa, que ya me daban ellos el dinero... ¿¿??

No quiero centrarme en opinar al respecto, porque estoy segura de que hoy en día la realidad será otra, pero si me preguntaba en aquel momento y hoy casi afirmo, que nosotros hemos sido en parte los que hemos provocado el cambio de modelo: la era industrial estaba acabada, era tan absurda para la generación que ha vivido la puesta en marcha de la democracia en este país  como seguir pensando en apretar la tuerca de un tornillo durante 8hs 5 días a la semana, así que a medida que las generaciones pasadas (padres,abuelos) tuvieron la oportunidad de formar a las generaciones que ya nacieron en la era de la tecnología, la evolución lógica es la que estamos viviendo: personas con talento, con mucha capacidad, dispuesta a hacer muchas cosas y a utilizar todo el potencial disponible, por lo que ya no hay marcha atrás...

Tal y como indica Jane Jacobs, y tal vez inconscientemente hemos buscado aplastar a quienes nos aplastan, esto es, a esos superiores controladores, a los micro gestores y las estructuras más amplias de poder vertical que desvían toda la energía creativa dentro de una empresa.

¿hacia donde vamos? pues hacia un modelo de trabajo plural, cada uno con sus responsabilidades individuales mucho más definidas, pero también mucho más claras a la hora de determinar éxitos y errores, no por acusar, sino por saber con quién puedes o quieres contar en tu equipo.

¿por qué está resultando tan complejo? por que a esas mismas generaciones, las hemos formado en el modelo tecnológico y las hemos educado en el modelo Taylorista del ordeno y mando, así que mucho me temo que debemos dar un poco de margen, a que TODOS nos creamos por fin que somos capaces de hacer grandes cosas, mucho más allá de complejos y miedos, dudas o incertidumbres que ya están obsoletos: no pierdas ni un segundo en ellos, no te van a pagar por acumularlos!!

Yo soy una firme defensora de esta nueva forma de trabajo, me gusta la responsabilidad individual de cada uno, y creo que tenemos mucho que aprender de las generaciones que vienen; contamos además con el añadido, de que ellas se sienten cómodos con "los adultos" no  les importa nuestra edad, sino el conocimiento que podamos compartir y la forma de interactuar.