El buen humor debería ser obligatorio en la actitud de las personas, en la forma de interpretar el mundo, y sin duda debe ser una constante en la tarea educativa, sea de niños que se están formando o de adultos que están buscando un nuevo sentido a su vida.

Es un recurso muy importante para cualquier educador, ya que nada contribuye tanto a lograr la propia serenidad, el propio equilibrio que mantener el buen humor...






- Es el mejor antídoto contra el descontrol, tendencia a dramatizar y convertirlo todo en un problema: mantiene alto el tono psíquico y evita los estados depresivos.

- En situaciones críticas, incluso dramáticas, ayuda a mantener la calma, a bajar la presión arterial y aumentar las defensas y las endorfinas.

- Saber reirse de uno mismo, contar chistes y anécdotas graciosas y divertidas, contribuye a que desviemos la atención de la preocupación o del foco doloroso, a distanciarnos mentalmente  y a verlos desde una perspectivas más positiva y esperanzadora.


- El buen humor es contagioso, como el pesimismo y la preocupación: busca y fomenta las relaciones con personas muy positivas y alegres!! 


- Disfruta de lo cotidiano. Todo es más fácil para quién sabe sonreir.


- El sentido del humor solo es posible si se está en posesión de una inteligencia superior; reaccionar con insultos, agresiones o descalificaciones tiene una respuesta primaria más cercana al mundo animal, por lo que el sentido del humor te permite relativizar las cosas, ya que te permite distanciarte de la agresión recibida y no reacciona de forma impulsiva y automática, lo que demuestra que sabe trasladar su furia del nivel emocional al intelectual.


Existen investigaciones al hilo de este comentario para enseñarnos a "enfriarnos" ante un ataque de ira, y así poder canalizar el enfado; debemos hacernos diferentes preguntas en ese momento, ya que el simple hecho de reflexionar sobre tu propio enfado te ayudará a serenarte y canalizar la ira del terreno de lo emocional a la esfera del intelecto, la reflexión y la cordura.


1.- Es realmente el asunto tan importante como para llevarme al estado en que me encuentro? 


2.- Hay motivos fuertes, serios para justificar mi estado anímico, mi enfado? 


3.- Puedo cambiar esta situación? A la persona que me provoca el enfado y me exaspera? 


4.- Merece la pena hacer algo? Qué ganaría si lo hago? 





¿te apuntas al sentido del humor? está en tu mano, y sólo depende de tí...