Hoy es Viernes, y llega un fin de semana de descanso, o de más trabajo! de cambio de rutina en definitiva, y eso me lleva a la reflexión que hoy comparto con vosotros:

Recuerdas la primera vez que montaste en bici?
Q que te ataste solo los cordones de los zapatos?
Recuerdas lo feliz que fuiste el día que ya no usaste 3 ruedas sino 2, porque ya "eras mayor"? 

Ahora te lo pregunto a la inversa:
¿recuerdas cuantas veces te has atado los cordones de los zapatos en tu vida?
¿las veces que has paseado en bici? 
¿Cuántas has hecho el nudo de una corbata?

Creo que todos ellos son claros ejemplos de como la actividad, la paciencia, el tesón y la superación, en definitiva!! las ganas de seguir luchando, nos han hecho salir invictos de situaciones novedosas para nosotros...
Hoy en día vivimos situaciones novedosas todos los días, y no hay ninguno de ellos que no nos preguntemos como vamos a adaptarnos, no estás de acuerdo?
Te propongo una charla, una conversación en la que hagamos consciente lo inconsciente, recordemos todo lo que hemos aprendido y seamos conscientes de las horas de dedicación que hemos empleado en aprender a montar en bici, a hacer el nudo de la corbata de manera perfecta... y que luego pensemos cuanto tiempo le hemos dedicado a la situación que ahora vivimos para saber si estamos preparados: ¿Recuerdas cuanto esfuerzo y sacrificio para todo aquello?  si lo piensas bien, y vuelves a analizar las preguntas, tal vez descubras que no son tan diferentes las situaciones, somos nosotros los que hemos cambiado y las cosas que antes no nos importaba sacrificar, o todo aquello que nos parecía retador ahora se ha vuelto monótono y nos asusta, porque nos obliga a salir de nuestra zona de confort, y aunque no nos guste, aunque no sea lo que esperamos, tampoco tenemos el valor de expulsar de ella nuestro letargo.


Si seguimos el ejemplo de los zapatos verás que al principio, tu niño, era inconscientemente incompetente para atárselos solo, en un determinado momento pasó a ser consciente incompetente, esto es, consciente de que no sabía hacerlo y por eso empezó a reclamar ayuda y atención, adquiriendo la condición de consciente competente en el momento en que se dio cuenta de que podía hacerlo, y saboreaba cada ocasión que tenía para anudarse, para demostrar al mundo lo bien que sabía hacer aquello: la proeza de los libros que leíamos o que nos leían, hasta que llegó el día en que empezamos a ser conscientemente competentes, y por eso, a fecha de hoy no recordamos cuantas veces hemos hecho ese gesto...

¿qué opinas?¿ nos hacemos conscientes incompetentes de nuevo y volvemos a empezar? ;)

Que pases un estupendo fin de semana...